La nueva película protagonizada por Liam Neeson genera una atmósfera general en la que nos preguntamos cuándo llegará el final
Cuando uno analiza la trayectoria de Luc Besson como productor y director, se encuentra con grandes aciertos, como la reciente “Lucy” (protagonizada por Scarlett Johansson) o las primeras entregas de “El Transportador” y “Búsqueda Implacable” (Taken).
Sin embargo, también hay otras propuestas desafortunadas, especialmente en las continuaciones de esas franquicias, que sólo buscaron aprovechar comercialmente el éxito de sus predecesoras.
“Búsqueda Implacable 3” (Taken 3) marca una grieta importante en la trayectoria de Besson, quien ofició de productor. La dirección estuvo a cargo de Olivier Megaton, quien ya había demostrado su poca cintura en “Taken 2” y “El Transportador 3”.
Lo que hay que tener en claro, es que se trata de una película de acción, con todo lo que significa un título del género. Y aquí está el problema, porque la trama es endeble y las escenas de persecución pasan de no tener impacto al ridículo extremo (punto aparte: cuántos films van a utilizar el recurso de perseguir a un avión en un aeropuerto con un auto y chocarlo un segundo antes de que despegue?).
Liam Neeson vuelve a protagonizar al agente Bryan Mills, que a pesar de los años, no pierde sus dotes de espía, y busca la revancha luego de que criminales rusos lo incriminan en un asesinato que no cometió.
La banda de sonido aburre, las locaciones en Los Ángeles no ayudan a darle un extra al guión (algo que en “Taken 2” al menos ocurría ya que la historia transcurría en Estambul) y la atmósfera que ofrece es la de preguntarnos cuándo llegará el final.

El puntaje final puede no coincidir con el promedio de los aspectos calificados y es una opinión del editor.
Imágenes: Cortesía Fox