Trabajo no registrado, un mal que desgasta la salud mental y carcome bolsillos

Por Impulso

Unos 260 mil santafesinos son víctimas de una problemática que afecta emocional y económicamente. Falta de cobertura en accidentes y enfermedades y padecimientos psicológicos son parte de una realidad insalubre y estresante.

Mucho se habla del trabajo en Argentina. Es tema recurrente en política, es razón de preocupación y es parte del debate social. Pues es habitual escuchar que “el trabajo dignifica”, aunque en paralelo es necesario visibilizar un mal tan dañino como corriente: el trabajo que mortifica, el trabajo no registrado.

Según datos a los que accedió este diario, en el cuarto trimestre de 2020 (última información disponible) la tasa de empleo no registrado fue del 29,4 por ciento en Gran Rosario y 30,3 por ciento en Gran Santa Fe. En este punto cabe mencionar que ni la Municipalidad de Rosario ni organismos oficiales de la provincia de Santa Fe tienen registros propios sobre el trabajo informal.

De acuerdo con las cifras con las que cuenta el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, obtenidas en base a las Encuestas Permanentes de Hogares (EPH) que realiza el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos), se estima que 260 mil trabajadores asalariados no registrados santafesinos -las estimaciones contemplan al total de áreas urbanas de la provincia de Santa Fe- ejercen sus labores sin el amparo legal que les corresponde.

En tanto, el siguiente gráfico, que considera características sociodemográficas, revela que la tasa de empleo no registrado es más elevada en las mujeres (38,9 por ciento en Gran Rosario y 32,3 por ciento en Santa Fe), en los jóvenes (54,1 por ciento en Gran Rosario y 73 por ciento en Santa Fe) y en los trabajadores que tienen bajo nivel educativo.

trabajo no registrado
Fuente: Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, en base a las EPH del Indec.

DETRÁS DE LOS DATOS, LAS PERSONAS

Si los números no alcanzan para reflejar un padecimiento como éste, resulta acertado ejemplificar con hechos factibles las consecuencias de este flagelo.

Si a un trabajador no registrado se le deteriora su capacidad visual por ejercer su labor frente a un monitor sin la protección adecuada, o si se lastima la espalda o sufre cualquier lesión, deberá afrontar sus problemas sin una segura protección legal. Estará, hablando mal y pronto, librado a su suerte.

Así lo explica técnicamente el abogado laboralista Sebastián Serrano Alou: “En estos casos (de accidentes laborales) le va a ser muy difícil (al trabajador no registrado) tener la protección legal. En primer lugar, no va a tener una ART que cubra el tratamiento de las consecuencias y, en caso de incapacidad, pague una indemnización”.

Pero eso no es todo. “Es muy probable que mientras no pueda trabajar no se le pague el sueldo. Para obtener una reparación seguramente deberá reclamar judicialmente, con suerte diversa, dependiendo si el empleador tenía o no contrato con una ART”, advierte el también presidente del instituto de Derecho del Trabajo del Colegio de Abogados de Rosario.

TRABAJO NO REGISTRADO: ¿Y LA LEY?

Los trabajadores que no están registrados gozan de leyes protectorias que sancionan la precarización laboral. Además, las leyes que protegen a los empleados formales son las mismas que aplican a los informales, aunque para éstos las normativas brillan por su ausencia.

El problema es que en este último casoprecisa Serrano Alouno se cumplen las leyes protectorias, lo que es el objetivo de no registrar la relación, poder incumplir y amenazar con el hecho de que en caso de reclamo el despido será la respuesta, teniendo que transitar un juicio para que se reconozcan los derechos”.

Por otro lado, en el mercado laboral es habitual la figura del monotributista, que a veces “es una figura que se usa, de la mano de la llamada locación de servicios, como forma de fraude, para simular que en lugar de trabajo dependiente hay una prestación de servicios de quien sería un cuentapropista, casi un empresario”.

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En ese sentido, el especialista señala que el impacto económico de la no registración tiene varias aristas. “No se puede gozar de derechos fundamentales, como el pago de un salario de convenio con los aumentos acordados por el sindicato, las vacaciones pagas, el pago de licencia por enfermedad o accidente inculpable, el límite a la jornada de trabajo y el pago de horas extras, enumera Serrano Alou.

INFORMALIDAD LABORAL: BIENESTAR EN JAQUE

La falta de certezas y el padecimiento emocional de los trabajadores que no están registrados suelen llamar a las puertas de los consultorios profesionales para sofocar la tristeza.

En el ámbito de la clínica psicológica, la informalidad laboral es uno de los motivos de consulta. Las personas solicitan un espacio para tramitar la angustia que genera la incertidumbre que la misma ocasiona en todos los ámbitos de la vida de un individuo”, asegura la psicóloga psicoanalista Mónica Varetto.

A su vez, la profesional que se desempeña en salud laboral en el área pública, detalla: “La informalidad laboral tiene un significativo impacto negativo en la percepción de satisfacción y felicidad de las personas”.

“Más allá del nivel de ingreso -apunta Varetto-, el empleo informal genera: estrés, angustia, ansiedad, miedo y malestar.

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Para la psicóloga es importante considerar que “las personas invierten gran parte de su energía vital en las actividades laborales, al tiempo que también es menester tener en cuenta que las consecuencias son múltiples y pueden afectar a terceros.

Tanto el empleo como el ingreso al ser inestables, generan inseguridad en todos los ámbitos de la vida de una persona, afectivo, familiar, de pareja, describe, e insiste: “La informalidad laboral tiene entonces impactos negativos en la psicología de los individuos”.

RESPONSABLES A LA VISTA

Las dificultades del día a día pueden ser apenas el comienzo de una serie de problemas que podrían oscurecer con complicaciones la vida de quienes sean trabajadores no registrados.

Los problemas para jubilarse por la falta de aportes serán una realidad posible que podría sumarse al cóctel de padecimientos emocionales señalados previamente. Ahora bien, ¿quiénes son los responsables de esta problemática?

Los principales responsables del trabajo no registrado son los empleadores que no cumplen las leyes y el Estado que no ejerce controles efectivos ni genera un sistema impositivo diferenciado para grandes y medianas empresas por una parte y pequeñas por otro”, sostiene el abogado Serrano Alou.

En paralelo, el integrante de la Asociación de Abogados Laboralistas de Rosario alerta que en un contexto donde el empleo es escaso, “las trabajadoras y los trabajadores están más dispuestos a soportar incumplimientos”.

Por su parte, la psicóloga Varetto sugiere: “Las políticas de empleo deben hacer lugar en su diseño a condiciones que incrementen el bienestar de las personas, teniendo en cuenta que la formalidad laboral mejora la productividad económica”.

Mientras tanto, dando cuenta de la real existencia de este mal denominado empleo no registrado y conocido vulgarmente como “trabajo en negro”, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación invita a quienes pagan con su salud y con su bolsillo los gastos de este flagelo a realizar aquí la denuncia pertinente para resolver su situación.

Imágenes: Gentileza

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