- Economía
La inflación anual bajó, pero el “bolsillo” no se enteró.
La desaceleración de la inflación marca un cambio relevante en la dinámica macroeconómica, pero no garantiza por sí sola una mejora del poder adquisitivo. La persistencia de precios elevados, el rezago en la recomposición de los ingresos reales y la heterogeneidad entre sectores explican por qué la estabilización nominal convive con una percepción social de deterioro del bolsillo.