Un proyecto de ley pretendía equiparar a todo el territorio provincial con la ordenanza que rige en Rosario
La Legislatura santafesina no rechazó el veto del exgobernador Antonio Bonfatti a la ley que establecía la libre circulación de vehículos con vidrios polarizados por todo el territorio provincial.
Mediante el decreto Nº 4378 del pasado 3 de diciembre, el ex gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti, vetó de manera total el texto de la ley Nº 13.503 que permitía polarizar hasta un 30 por ciento los vidrios laterales y traseros de los vehículos en la provincia, incluso, los afectados al transporte público de pasajeros.
Si bien la Cámara de Senadores de la provincia rechazó el veto por unanimidad, la Cámara de Diputados no trató el tema y vencieron los tiempos para mostrarse en contra de la medida adoptada por el ex mandatario provincial.
En los considerandos, el Ejecutivo advirtió que lo dispuesto por dicha norma “excede el marco de competencia de la Legislatura local para proceder, pues tal prerrogativa corresponde al Congreso de la Nación Argentina. En consecuencia -sigue diciendo el texto-, se encuentra vedado a las provincias incursionar en dicho ámbito toda vez que esa potestad ha sido delegada por ellas a la Nación al sancionarse la Constitución Nacional”.
El gobierno sostiene que “las provincias carecen de potestad para legislar en materias relativas a las condiciones de fabricación, circulación y seguridad de los automotores, siendo competencia del Estado Nacional la regulación de las características y condiciones técnicas”.
La Cámara de Diputados de Santa Fe había dado sanción definitiva en noviembre pasado al proyecto de ley que autoriza el uso de vidrios polarizados en los vehículos asentados en la provincia. El proyecto igualaba a la provincia con una ordenanza que hoy es de aplicación en la ciudad de Rosario.
Entre sus ventajas, el polarizado evita el estallido de los cristales en caso de accidente y las incrustaciones de los mismos; controlan la transmisión de luz, impidiendo los resplandores laterales y evitando el encandilamiento; rechazan y absorben el calor reduciendo la temperatura interior entre cinco y siete grados, evitando los efectos negativos en la salud por los cambios de temperatura; y filtran en un 99 por ciento la radiación ultravioleta previniendo el cáncer de piel.
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