Es un momento difícil para Nokia, en realidad lo es desde hace varios meses, y el acelerado cambio en los hábitos de los consumidores y su vuelco hacia los teléfonos inteligentes, ha dejado a la finlandesa mal parada frente a el crecimiento de Samsung y Apple en ese sector.
El cambio de Nokia abandonando Symbian para volcarse a la plataforma de Microsoft, Windows Phone, trajo como resultado a la línea Lumia, que actualmente cuenta con cuatro modelos, 600, 710, 800 y 900, y a pesar de un pronóstico poco alentador, las ventas continúan creciendo y han superado las proyecciones, alcanzando más de 4 millones de unidades vendidas en el último trimestre. Los teléfonos más básicos conocidos como "feature phones" han tenido un buen numero de venta, marcando un 4% de crecimiento de año a año.
Si bien el crecimiento es alentador, no alcanza a cubrir la perdida y abrupta caída que la transición, y las perdidas obtenidas son muy grandes, poniendo en riesgo a quien fuera el líder mundial en teléfonos móviles.
Nokia perdió más de 800 millones de euros en el último periodo, y su apuesta continua por su línea media Asha, y por la llegada en octubre de los nuevos Lumia con Windows Phone 8, buscando aprovechar el empuje de Windows 8 y su compatibilidad.
Las proyecciones preven un crecimiento muy alto para la plataforma Windows Phone en los próximos años, aunque todavía es un sistema muy joven y su despegue se estima será luego de la llegada de Windows Phone 8, en el tercer trimestre de 2012.
El Nokia Lumia 900, el tope de gama de la línea con Windows Phone, ya se está ensamblando en Argentina y llegará a nuestro país a mediados del mes de agosto, e IMPULSO se encuentra probando en exclusiva este nuevo smartphone en los próximos días.