Fue una tarde dura para Newell’s Old Boys no solamente por la derrota con un gol encontra, sino también porque se cumplió un año sin triunfos de visitante y porque su director técnico, Omar De Felippe, dejó su cargo.
“Crónica de un final anunciado” se podría titular. El equipo de De Felippe nunca fue ese que se pensaba, un técnico trabajador pero que nunca le terminó de encontrar la vuelta a un equipo que parece perdido y sin salida.
El equipo arrancó bien el encuentro, con manejo de pelota y algunos movimientos interesantes ante un Aldosivi que parecía errático y con serios problemas defensivos. Pero esto duró muy poco y Newell’s comenzó a perder fuerza y le dio protagonismo lentamente al tiburón.
Para colmo de males, cuando estaba por terminar el primer tiempo, una escapada de Pisano por derecha y un centro atrás que se desvía en Bíttolo termina dentro del arco de Aguerre para irse en desventaja.
En el segundo tiempo el equipo que hasta ayer dirigía De Felippe buscó y tuvo algunas situaciones, pero la ineficacia a la hora de la definición hicieron que se vuelva a ir con las manos vacías de casa ajena.
Preocupante momento futbolístico, institucional, dirigencial, jugadores faltos de jerarquía, técnicos que pasan sin encontrar el camino y dirigentes perdidos en malas decisiones es una fórmula muy peligrosa para esta realidad leprosa.