* Motorola Backflip: * otro teléfono con Google Android para rivalizar con iPhone 3gs
Por Impulso
Con un diseño novedoso y teclado QWERTY, Backflip se presentó en el CES para reforzar la línea de teléfonos Android
El sistema operativo Google Android es la vedette de estos días, y cada día se presentan más teléfonos inteligentes bajo esta plataforma, como en el caso del nuevo Motorola Backflip, que tiene un diseño atractivo y un teclado QWERTY en su espalda.
Basta ver las imágenes para darse cuenta que de un lado es un clásico teléfono con pantalla táctil pero al abrirlo, a diferencia de la mayoría de los teléfonos con teclado QWERTY, las teclas están del lado externo del móvil y no ocultas en el interior.
El Backflip Motorola es un teléfono GSM cuatribanda 3G que soporta 850/1900/2100MHz, Wi-Fi, Bluetooth y GPS. El diseño es realmente lo que lo distingue, ya que su apertura es opuesta a la mayoría de los teléfonos tradicionales, abriéndose en este caso como un libro, teniendo el teclado QWERTY en su parte posterior al estar cerrado.
En relación a la interfaz de usuario, el Backflip posee una configuración muy similar al primer teléfono Android de la empresa, el Cliq, y su cámara fotográfica alcanza los 5 Megapixels y permite a su vez grabar video.
Motorola Backflip estará disponible en Estados Unidos en el primer cuatrimestre de este año y prometen traerlo a Argentina luego de su lanzamiento en el país del norte.
En Argentina, donde las familias buscan cada vez más soluciones prácticas y eficientes, conocer las características clave de estos equipos resulta fundamental para tomar una decisión acertada
Los depósitos en dólares cerraron septiembre en un máximo histórico de US$ 41.911 millones —y ya superan los US$ 42.000 millones en octubre— y los plazos fijos en pesos vuelven a crecer, pero el financiamiento en moneda local al sector privado hilvanó su segundo mes de caída real. El consumo financiado retrocede, los hipotecarios son la excepción y la economía muestra una brecha cada vez más nítida entre la voluntad de ahorrar y la capacidad de endeudarse.
La suba de las tasas globales funcionó como detonante, no como explicación. Los números muestran que el diferencial argentino ya se venía abriendo antes del salto de los Treasuries, y que detrás asoman tres frentes propios: la política, las reservas y la puerta cerrada del financiamiento voluntario. Una baja de tasas en Washington aliviaría, pero no alcanzaría.