ENTREVISTA. El ex Rosario Central combina su faceta futbolística con el arte, animándose a jugar con la rigidez estereotípica de su profesión. Lanzó su primer libro, “Jugador de fútbol”.
En medio de la cuarentena, Ignacio Bogino presentó “Jugador de fútbol”. Un cuento autobiográfico que forma parte del inicio de su faceta como escritor.
El estereotipo de futbolista, del contexto y de todo lo que hace a esa construcción social, para nada tenía que ver con lo que él mismo sentía al respecto. El arte y la sensibilidad también debían tener un lugar y así logró plasmarlo en el dibujo, la pintura y, ahora también, en la literatura.
“Fue complicado combinar ambas facetas. El ambiente del fútbol es muy conservador, no deja que entre mucha información de afuera, está todo bastante encriptado”, le comentó Ignacio Bogino a IMPULSO. Sin embargo, distintas inquietudes se hacían cada vez más fuertes.
“Con el correr de los años me di cuenta que me faltaba eso, esa parte mía que me iba a hacer ser también un mejor jugador. Empecé a desarrollar de nuevo todas esas inquietudes, empecé con un programa de radio junto a Leo “Tiqui Tiqui” Di Lorenzo (NdR: también futbolista) y a tener una voz propia, mientras que eso que yo desarrollaba escondido, que es el dibujo y mi relación con los libros, empezó a aflorar”, sostuvo. Y agregó: “Me pude hacer una persona más completa, con todas mis prioridades siendo solidarias entre ellas”.
El camino fue arduo, sobre todo en relación a sí mismo. “Me pasó incluso de plantearme si elegir esta manera de ser, o seguir siendo como me habían enseñado que tenía que ser”, expresó. Con pandemia de por medio, el tiempo físico habilitó que el jugador y artista continúe desarrollando y profundizando este costado.
UTILIZAR EL LUGAR DE PRIVILEGIO
Así define Bogino a la posibilidad de ser futbolista profesional y, desde allí, visibilizar distintas cuestiones. En sus redes sociales se lo ve apoyando diversas causas sociales ligadas al feminismo y derechos humanos en general.
“Es una posición que me interesa porque no se puede salir de eso, todos somos seres políticos, transitamos el mundo y elegimos dónde pararnos. Una vez que me pude hacer cargo de eso, empecé a hacer un recorrido donde sentía que podía ser útil de alguna manera”, destacó.

A su vez, profundizó: “Este punto del que nadie habla, puede ser importante para que nuevos jugadores vengan con otras ideas, o se ceda espacio para que se desarrolle algo diferente a lo que veníamos acostumbrados. Expresar esto tiene un costo, obvio, pero yo lo quiero asumir, es una parte mía que no puedo separar”.
DE EDUARDO GALEANO EN ADELANTE
“Nunca pensé que iba a escribir. Jamás pensé que iba a estar en el lugar en el que estoy ahora porque no me creía capaz. Pensaba que la escritura era para gente erudita”, nos contó Nacho. Y de nuevo florecía en su cabeza el estereotipo: “Era jugador de fútbol, no podía hacer eso”.
Así es que, ¿de casualidad?, un día algo triste, tomó de su casa un libro viejo que encontró. “En casa no se leía mucho, pero había algunos libros. Me encontré así con ‘La canción de nosotros’ de Eduardo Galeano. Para mí fue un viaje de ida. No salí más”, destacó entre risas. A partir de allí, con cada escrito y cada lectura busca esa conexión y conmoción que sintió aquella vez con la emblemática novela.
SUS PROPIAS OBRAS
Un día se acercaron a Ignacio para que participe de la segunda edición de “Pelota de papel”, un libro con distintos relatos del mundo del fútbol a través de sus protagonistas que hoy ya cuenta con tres volúmenes. Sin embargo, el pedido hacia el artista era para que oficie de ilustrador. “Les dije que sí, que ilustraba, pero que me dejaran participar escribiendo. No venía escribiendo nada, pero ya tenía la idea y quería largarme ahí”, detalló.
Allí escribió su primer cuento y tomó contacto real con su faceta como escritor. “Fue entrar en el proceso y autoconvencerme: yo lo puedo hacer y lo quiero seguir haciendo”, indicó.
Luego comenzó un taller de escritura junto a la periodista y escritora Gabriela Cabezón Cámara. Sobre dicha experiencia, comentó: “Empecé a escribir y transformarme. Fue un punto de inflexión, un lugar donde tuve una oportunidad y la excusa para poder escribir”.
“JUGADOR DE FÚTBOL”
“Es un cuento que escribí, sale de un libro de cuentos que terminé y fue lo primero que hice como resultado de mi experiencia en el taller de Gabriela. Dentro de ese movimiento encontré varios escritores, uno de ellos es Federico Falco. Lo conocí en una feria, nos pusimos a hablar y me dijo que le mandara algo, así que elegí este cuento y me lo quiso editar en su editorial”, relató Bogino.

Sobre la obra, destacó: “Es un cuento muy personal, es el único que hice donde hablo de mí y mi experiencia, ahí está puesto mi corazón. Tiene mucha intensidad porque es el resultado de una experiencia y un lugar nuevo que encontré, que es el de la literatura. Sigo escribiendo y es el punto de vista que adopté para ver el mundo. El punto de vista de la expresión”.
Además, ahondó: “Me interesa mucho poder transformar el vestuario y lo que tiene que ver con ser jugador de fútbol. Tener otro discurso dentro del ambiente es un faro posible al que alguien futuro, sea un chico o una chica, se pueda acercar. Que vea una posibilidad de expresión, ya sea a través de la escritura o haciendo pulseras, cualquier tipo de vínculo con el arte”.
“Para mí es simbólico esto del libro. El jugador de fútbol que hace algo diferente y que eso tenga un valor, es muy importante porque es una luz que a mí me faltó. No me tocó la referencia de que se podía hacer, y si me hubiese tocado hubiese sido todo mucho más liviano”, expresó.
De esta manera, continúa abriéndose a que lo conozcan, ahora sí, de manera íntegra y con el orgullo como resultado de su propia evolución. “Para mí lo importante es esto de que esté mi nombre en otro lugar, el proceso y lo que hizo en mí la escritura. Ahora terminé una novela que estoy corrigiendo y sigo así”, adelantó.
En Rosario, el libro se puede conseguir a través de la librería Mal de Archivo.
Imágenes: Gentileza