Gravedad lleva al cine una propuesta pocas veces vista. Un film de una hora y media de duración, en la cual al menos la mitad de ese tiempo transcurre literalmente en el espacio. No en una nave o en otro planeta. Exactamente en el vacío espacio exterior, con la Tierra como fondo casi permanente.
En este sentido, la apuesta del director y guionista mexicano Alfonso Cuarón es para destacar, especialmente por el cuidado puesto en recrearnos cuán difícil y diferente puede ser la vida sin gravedad.
Sin embargo, Gravity es sólo una montaña rusa que nos brinda varios momentos de frenesí visual. Y a la par, nos deja una sensación de que la historia tiene demasiados puntos pocos verosímiles para una película con más pretensiones que logros.
No tiene ni la poesía, ni la magia, ni el suspenso, ni los diálogos de “2001: Odisea del Espacio”, de Stanley Kubrick, con la cual se quiso crear alguna comparación.
Aquí un clip de esa cinta, estrenada en 1968, hace 45 años, lo que permite dimensionar el trabajo de su director.
Esta nueva producción de Cuarón, quien ya estuvo detrás de cámara en películas diversas como “Y tu mamá también” o “Harry Potter y el Prisionero de Azkabán”, relata la historia de una misión espacial que se ve abortada, luego de que un misil ruso hiciera explotar un satélite artificial, cuyos restos terminan generando un efecto cascada sobre otros artefactos en órbita sobre nuestro cuerpo celeste.
El peso de la película no sólo recae en la perfecta recreación estética del espacio, sino también en los hombros de sólo dos actores: George Clooney y Sandra Bullock. Ella, una experta en comunicaciones que en su primera misión fuera de la Tierra, debe enfrentar la catástrofe de la destrucción, primero del transbordador, y luego de la Estación Espacial Internacional, que los deja a la deriva. Él, un astronauta experimentado a cargo de comandar las tareas.
A pesar de los extensos silencios, las tomas slow-motion y las maravillosas visuales de nuestro planeta desde el espacio, la película está lejos de ser recordada como un exponente del cine arte. Y si uno busca acción o suspenso, el relato es poco creíble, falto de ritmo y de impacto emocional.
De todas formas, “Gravity” es una gran (enfatizo gran) lección de efectos especiales y animación digital, lo que no es poco. Y sólo eso, vale el precio de la entrada.
Norberto Sica es director de IMPULSONEGOCIOS.COM (Seguir en Twitter)