Como nunca antes había hecho en público, el cofundador de Apple habló sobre su niñez, adopción, sus problemas económicos, su familia y su salud, y dejó frases que pasaron a la historia
En una de sus pocas apariciones públicas, el 12 de junio de 2005, Steve Jobs, quien falleció este miércoles, dio un discurso durante la graduación de los alumnos de la Universidad de Stanford.
Como pocas veces en su vida, durante casi 15 minutos habló sobre su niñez, su adopción, sus problemas económicos, su familia y su salud.
Jobs dividió su discurso en tres partes. La primera, en la que habló de "conectar los puntos", "amor y pérdida" y "muerte".
Sobre el primero de los ítems, dijo que "no se pueden conectar los puntos hacia adelante. Sólo se puede hacer hacia atrás. Así que tienen que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienen que confiar en algo. El instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Porque creer que los puntos se unirán, les dará la confianza de confiar en su corazón".
En relación al "amor y pérdida" expresó que "uno tiene que encontrar lo que uno ama. Y esto cuenta tanto para el trabajo como para las relaciones personales. El trabajo llena gran parte de nuestras vidas, y la única forma de estar satisfecho es hacer lo que uno considera un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial, es amar lo que se hace".
Aquí el discurso (subtitulado) de Jobs en la Universidad de Stanford:
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