Si hay una prioridad de emergencia en la dirigencia de Rosario Central es “volver a las fuentes“, aquellas que dieron nombres como Franco Cervi, Walter Montoya o Giovani Lo Celso, quienes dejaron dividendos importantes para las arcas Canallas.
La llave tiene nombre y apellido es el de Cristian González, quién conoce con lo que se cuenta en la cantera y comenzó a cerrar algunas de las esperanzas de inferiores a la primera.
El primero fue Mateo Tanlongo, a quien apodan Toto, volante central categoría 2003 (16 años), nació el 22 de agosto, quién disputó 12 partidos de los 24 de la última temporada de reserva. El juvenil firmó su contrato hasta diciembre de 2022 y es una de las mayores apuestas por parte del nuevo técnico de Central. Fue citado por el Seleccionado Sub 16 argentino.
El segundo que puso el gancho fue el lateral izquierdo Lautaro Blanco quien aprovechó la salida de Nicolás Colazo. El juvenil de 21 años jugó 12 encuentros en el último campeonato y también puede jugar más adelantado en el campo de juego como volante por ese andarivel. Blanco firmó su primer contrato con la institución hasta diciembre de 2021.
El último que firmó su primer vínculo con la institución de Arroyito fue el delantero Luca Martínez Dupuy, quien nació en México y tiene doble ciudadanía. Jugó 17 partidos en la divisional reserva y marcó 4 goles con 19 años. Su contrato como profesional durará hasta 2022 y ante la salida de Riaño y Rivas, más la falta de definición todavía de Marco Ruben, es el único delantero de esas características que tiene el plantel.
Uno de los que faltaría sellar su llegada a primera división es el volante por izquierda Lautaro Giaccone, quién con 19 años fue una de las figuras descollantes de la 5ta división que llegó a la final en 2018 de la mano de unos de los candidatos que no pudo llegar a reserva como fue Iván Potepan. Puede jugar como mediapunta y entrenó con Diego Cocca en primera división.