El coronavirus sigue siendo el gran tema de preocupación de la mayoría de la población mundial, debido a la cantidad de personas infectadas o fallecidas por el contagio del virus.
En ese contexto proliferaron todo tipo de expresiones culturales entre canciones, películas, series, programas de televisión y documentales relacionadas a la catástrofe y las pandemias, siendo vistas por millones de personas. Y era de esperar que rápidamente surja un proyecto inspirado en el Covid-19.
Rápidamente entonces apareció una película canadiense centrada en los efectos de la enfermedad que acaba de terminar su proceso de producción y planea su estreno en los próximos días.
Se trata de “Corona”, un film de terror psicológico dirigido y escrito por Mostafa Keshvari, donde detalla la historia sobre el contagio de personas en un ascensor de Vancouver.
La película dura 63 minutos; escrita en febrero, el director grabó todas las escenas en tres días.
UNA TRAMA SIMPLE
Cuenta como seis vecinos de un complejo de departamentos, quedan atrapados en un ascensor. En el medio de la tensión de quedar atrapados, se dan cuenta que están junto a una vecina que acaba de llegar de China y sospechan que está contagiada de Covid-19.
El egoísmo, la violencia, la xenofobia y otras horribles acciones humanas se ven envueltas en una película que no solo muestra lo duro de la pandemia en cuanto a la salud mundial, también en lo violenta que se puede poner una sociedad temerosa e ignorante.
Keshvari buscaba estrenar el proyecto en festivales de cine, pero debido a la contingencia, intenta publicar el material en plataformas digitales. “Fue un presupuesto ultra modesto”, aseguró el director en una entrevista donde detalló que la mayoría de los diálogos son improvisados y que el set de grabación de la película fue construido en 10 días.
“La idea se me ocurrió cuando iba en un ascensor leyendo noticias sobre turistas chinos atacados por racismo”, debido a que cuando surgió el virus la población de origen china sufrió constantemente discriminación. “En ese entonces le llamaban el virus chino, pero ahora cualquiera puede padecerlo”, afirmó.
Y agregó: “Si el virus no discrimina a quien ataca, ¿por qué entonces deberíamos hacerlo nosotros? No es un asunto de etnia: por el contrario, se trata de que la humanidad pueda derrotar a un enemigo común. Ves la crudeza de los personajes. Hablan unos de otros y su miedo se vuelve real”.