Muchas veces necesitamos usar algo y probarlo para darnos cuenta de sus ventajas, y con muchos servicios, funciones o productos ha pasado que hasta que no llegan de la mano de un fuerte jugador que logra imponerlo, no logra despegar.
No necesitábamos una tablet hasta que estas llegaron, tampoco necesitábamos un lector de huellas digitales en el teléfono, pero quienes lo usan lo encuentran beneficio. Eso mismo pasa con la carga inalámbrica, que muchos veces es menospreciada por quienes aún no lo han podido probar.
Personalmente, utilizo la carga inalámbrica desde 2012 y puedo afirmar que para mí es una de las mayores ventajas en los smartphones en los últimos años, que cambia varios hábitos y que al acostumbrase, resulta muy difícil regresar al pasado.
Fue Nokia la primera marca masiva que incorporó la carga inalámbrica en un smartphone sin necesidad de covers con el Lumia 920 en 2012, y de ahí en adelante (y ahora de la mano de Microsoft) varios teléfonos la incluyeron, entre ellos los Lumia 1520, 930, 830, 730, etc.
El estándar utilizado es Qi, el más popular de los dos que actualmente luchan por convertirse en el más importante, y hay una gran cantidad de cargadores inalámbricos de diferentes marcas, tanto para el hogar, el auto o para lugares públicos.
LG –que tuvo un muy buen 2014- en gran parte se lo debe al G3, su flagship que logró muy buenas críticas y que también incorporó a la carga inalámbrica, ofreciendo accesorios y compatibilidad con cualquier otro cargador Qi.
El Nexus 6 de Google, fabricado por Motorola, a finales de 2014 también llegó con carga inalámbrica Qi, ayudando a expandir la tecnología.
Hay aeropuertos, autos, e infinidad de accesorios que soportan Qi, e inclusive McDonalds comenzó a incorporar carga inalámbrica en sus locales en Reino Unido, bajo ese estándar.
Sin embargo, hay otro tipo llamado Powermat, que tiene menor penetración de mercado, pero que está presente, y por ejemplo llega a los Starbucks en Estados Unidos. Esta tecnología no es compatible con Qi.
Samsung, la que faltaba
Si bien hay varias marcas reconocidas y equipos que soportan esta forma de carga, Samsung y Apple -los dos líderes de la industria de los smartphones- venían ignorando esta tecnología, lo que no colaboraba a una expansión más fuerte.
Justamente con el reciente anuncio de los nuevos Galaxy S6 y S6 Edge, Samsung ha apostado fuerte y ambos smartphones cuentan con carga inalámbrica, con un plus: soportan ambos métodos.
La llegada de Samsung a esta forma de carga, cambia el mapa y le dará un impulso mucho mayor, haciendo que más comercios, automóviles, aeropuertos, etc se sumen a esta tendencia.
¿Es realmente útil?
Si bien la carga puede ser un poco más lenta que al enchufarlo, el hábito hace que nos olvidemos de los cables, y en vez de apoyar el teléfono sobre un escritorio o una mesa, lo hagamos sobre la base de carga, usándolo cuando necesitamos y dejando que “descanse” sobre esa base mientras no lo hacemos, manteniendo así el smartphone cargándose.
Pensar en un futuro donde apoyarlo sobre una mesa de luz, un escritorio, el auto, sin tener que llevar o pensar en un cargador o un cable, harán que los problemas de batería sean menos notorios, y la tecnología está, solo falta mayor penetración de mercado.
Seguramente más adelante llegue una tecnología más avanzada, que permita cargarlo a mayor distancia (se está trabajando en eso) pero por el momento, Qi y Powermat están listos para ser usados, y los usuarios que lo aprovechan, agradecidos.