El lector de huellas digitales se había convertido en un estándar en teléfonos premium, como una forma segura y rápida de autenticar a un usuario sin la necesidad de escribir una contraseña.
Sin embargo, un cambio en le diseño de los equipos para eliminar bordes y hacer que la pantalla ocupe la mayor parte del frente, comenzó a generar complicaciones sobre dónde ubicarlo.
Samsung eligió colocarlo detrás, cerca de la cámara, y esto no convenció a los usuarios, pero fue la mejor idea que pudo tener la compañía.
Apple, por su parte, eliminó el lector de huellas en el iPhone X, luego de haber probado ubicarlo en otros lugares sin éxito.
Es que varias compañías (incluyendo a Samsung y Apple) intentaron colocar el lector de huellas bajo la pantalla pero no pudieron hacer que la tecnología sea lo suficientemente para el mercado masivo y por eso desistieron.
Ahora, Samsung patenta finalmente el lector de huellas bajo pantalla, aunque esta tecnología podría no estar lista para el Galaxy S9 que se lanza en febrero de 2018, y quizás debamos esperar al Note9 de agosto del año próximo.
Si Apple consigue que el lector funcione correctamente bajo la pantalla, tendrá un aspecto ganador, aunque no debemos descartar que Apple apuesta al reconocimiento facial como la nueva y superadora forma de autenticarnos.
Los marcas tendrán sus propuestas y los usuarios serán los que tengan la última palabra.