El pago móvil es una promesa que parecía que iba a revolucionar el mercado rapidamente, pero que quedó como una funcion para unos pocos, con un mercado reducido en pocas regiones del mundo y que le llevará mucho mas tiempo de lo previsto despegar.
Hay varias razones para que el crecimiento sea lento, una de ellas es la arrogancia de los fabricantes de creer que las decenas de miles de comercios iban a rendirse a sus pies y cambiar sus terminales para adoptar su modelo (que le da un porcentaje a la compañía).
Google Wallet estuvo por años en Estados Unidos con poco éxito, y el año pasado llegó Apple Pay, que –por la fuerza de marca y la alta penetración de mercado del iPhone en ese país- hacía pensar a Tim Cook y a los analistas, que el mercado se iba a volcar rápidamente a estos servicios.
Samsung ha decidido jugar en otro nivel, y a diferencia de Apple Pay o Android Pay (el rebranding de Google Wallet) la surcoreana no utiliza solamente NFC para permitir el pago móvil, lo que lo limita a un porcentaje pequeño de comercios.
LoopPay fue una adquisición anunciada por Samsung a inicios de este año, y este sistema está integrado a los nuevos Galaxy S6 que –a diferencia de sus competidores- crea en el teléfono un campo magnético similar al de las tarjetas de crédito tradicionales, simulando ser una de estas y pudiendo así pagar virtualmente en cualquier comercio del mercado, y no solo en los que soportan NFC, tecnología también soportada por Samsung.
“Puede usarlo sin cambiar el lugar donde compra, solo cambiando la forma en que lo hace”
Eso indica la nueva campaña publicitaria de Samsung para Estados Unidos, que deja en claro por qué Samsung Pay es superior a sus rivales.
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