Mientras Apple sigue registrando números récords con las ventas de su iPhone, la compañía viene perdiendo cuota de mercado mundial, principalmente debido a la altísima penetración lograda por Samsung.
El gigante coreano tiene varios puntos a su favor, entre ellos, una variedad de modelos, desde económicos a alta gama (como el Galaxy S4), y una excelente relación con las compañías de telecomunicaciones de los países orientales, a los que Apple aún no hay podido ingresar con fortaleza.
Por tal motivo, la firma que dirige Tim Cook decidió que gran parte de la estrategia de comercialización del nuevo iPhone 5S/6 y de otro modelo más económico (5C) estén orientadas a China y a los países denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y la misma China), que tienen una alta población pero ingresos más reducidos que los mercados del Primer Mundo.
Por primera vez en la historia del smartphone, Apple realizará un evento lanzamiento en China, que tendrá lugar el miércoles 11 de septiembre, un día después de la presentación de la nueva generación del iPhone en Estados Unidos.
En la ocasión, también se haría el anuncio de un acuerdo con China Mobile, el mayor operador de telefonía móvil no sólo de ese país y del mundo, con más de 300 millones de suscriptores, con un crecimiento de 3 millones de líneas por mes.
En agosto, el CEO de la telco había indicado que se estaba trabajando en "temas técnicos y comerciales con Apple".
Un teléfono de bajo costo permitiría a la firma creada por Steve Jobs alcanzar un público que no puede adquirir un iPhone desbloqueado a valores accesibles, mientras que la posibilidad de lanzar un iPhone 5S/6 en color dorado/champagne, también se amoldaría a los gustos de países como China o India.
Norberto Sica es director editorial de IMPULSO.