Samsung lanzó este miércoles su smartwatch Galaxy Gear, presentado, según palabras de la compañía coreana, como un equipo que "combina la conectividad de los dispositivos inteligentes, características tecnológicas a medida y un diseño elegante en un accesorio de calidad única".
Más allá de las apreciaciones un tanto exageradas por parte de la firma, nos planteamos varias preguntas, entre ellas: ¿Es necesario sumar un nuevo equipo "inteligente" a nuestras vidas? ¿Es necesario replicar las mismas funciones que tenemos en los teléfonos celulares en otro gadget?
El Galaxy Gear parte de una premisa equivocada: un reloj, a diferencia de cómo nació el teléfono celular, es un accesorio de moda, distinción y personalización. Es un objeto que define la individualidad de quien lo porta. Más allá de brindarnos la hora y algún detalle extra, hace que su usuario logre destacarse por los elementos con los cuáles fue construido y los cientos y cientos de modelos de infinidad de marcas.
Con este gadget, Samsung pretende "unificarnos", con un diseño que con sus gigantes dimensiones y su estética rectangular y poco estilizada, nos hace recordar los viejos relojes calculadora que tuvieron cierto furor en la década de los 80 y que terminaron, claramente, en el olvido.
Otro de sus problemas es la duración de la batería. En las mejores condiciones, el Galaxy Gear permite operar durante 25 horas. Es decir, se sumaría un nuevo equipo al que hay que recordar recargarlo para poder continuar utilizándolo. Un reloj tradicional permite usarlo por años.
La incorporación de una cámara en su correa resulta cuanto menos extraño, con su resolución de sólo 1.9 MP. ¿Tiene utilidad una cámara de tan baja calidad?
Además, uno de los mayores problemas que surgen con la utilización de cualquier reloj es su malla, que muchas veces es necesario cambiarla. Al tener la cámara integrada, resulta imposible poder renovarla fácilmente en caso de cualquier falla.
Dotar a un equipo de una gran cantidad de funciones, no lo hace directamente necesario y de uso práctico. Samsung indicó que es posible completar, por ejemplo, transacciones en eBay. No puedo entender cómo resulta viable hacerlo en un display de 1,63 pulgadas o enviar mensajes de texto y responder a notificaciones de las redes sociales.
El Galaxy Gear es quizás un intento de llegar primero a un mercado en el que todavía no hay jugadores de peso. Y posiblemente, sólo quede en eso: un intento.
Norberto Sica es director editorial de IMPULSO