Después de un largo tiempo de estar en los títulos de los sitios especializados en tecnología, uno de los dispositivos sobre los que más se habló y escribió, aún no logró despegar.
Los relojes inteligentes o smartwatches parecen ser la evolución natural en el terreno de la movilidad, en donde la conectividad lleva a pensar en equipos que trascienden o complementen los celulares y las tabletas.
Si bien algunos fabricantes ya tenían algunos modelos en el mercado, fue Samsung la primera gran compañía en apostar, el año pasado, al segmento con el Galaxy Gear. Para promocionarlo, eligió al jugador número uno del mundo, Lionel Messi, quien fue el protagonista de una campaña conjunta entre el smartwatch y el Galaxy Note 3.
A diferencia de un teléfono móvil, el reloj tiene una tradición de personalización. En muchas ocasiones, su uso es independiente del de dar la hora. Acaso, ¿quién no tiene hoy a mano, y en casi todo momento un dispositivo que informa qué hora es?
El reloj es sinónimo de accesorio, en el que la utilización de materiales se cuida al detalle, se adapta al tamaño de la mano, al estilo de vestir y a la forma en el que nos desenvolvemos en el día a día.
Los modelos hasta ahora presentados carecen de la elegancia propia de los relojes y están más apuntados a quienes hacen actividades deportivas (gracias a sus funciones específicas de fitness) o a aquellos que quieren mostrar que tienen lo último.
Mientras tanto, el proceso actual es similar al que generó el iPad en 2010. El último producto disruptivo creado por Steve Jobs fue varias veces criticado. “Un iPod Touch gigante” fue catalogado en diversas ocasiones. “Un híbrido entre smartphone y netbook”, en otras. Y sin embargo, el equipo fue el creador de un nuevo segmento de mercado, haciendo desaparecer a las netbooks y generando una guerra de marcas y sistemas operativos.
Consumidores, fabricantes y prensa vienen esperando el smartwatch de Apple. ¿Será 2014 el año del iWacht? La única certeza es que la temporada de lanzamientos tecnológicos recién comienza. Y cualquiera puede dar el golpe certero que marque el rumbo y nos diga si realmente los relojes inteligentes son realmente necesarios.
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