Aunque HTC ya develó a su flagship, la mayoría de las marcas comienzan a realizar sus anuncios del año a partir de febrero, con el MWC como lugar elegido.
A un nuevo diseño, mejor cámara, pantallas y otros avances, siempre tiene un valor importante un nuevo procesador, que hará que el teléfono sea más potente, administre mejor la energía y -en líneas generales- funcione mejor.
Qualcomm tiene prácticamente un monopolio en teléfonos Android, y su línea de procesador Snapdragon 8XX es la elegida por las marcas para sus equipos premium.
Este año llegará el nuevo Snapdragon 835, aunque es probable que varios teléfonos nuevos de gama alta no lo tengan.
La razón es que Samsung y Qualcomm trabajan en conjunto en el procesador, y un reporte de Forbes indica que la surcoreana se habría asegurado una gran cantidad del Snapdragon 835, lo que no le dejaría lugar a terceros a adquirirlo, al menos hasta después del lanzamiento del Galaxy S8, previsto para abril.
Hay una prueba de ello es que el nuevo teléfono de HTC que llega con un Snapdragon 821, y parece que LG para su G6 deba realizar lo misma apuesta, como también lo sucedería a otros jugadores del mercado.
No todos los fabricantes siempre eligen el último procesador, pero en este caso probablemente no sea una cuestión de elección, sino de limitación en la disponibilidad lo que lleve a algunos teléfonos a no contar con el más reciente Snapdragon 835, al menos en los primeros meses del año.