“Cualquiera puede prender el fuego y hacer un asado, pero no cualquiera puede hacer un buen asado”, asegurpo Carlos López, creador del única Escuela Argentina de Parrilleros, quien afirmó que habrá que remontarse 200 años, a la historia del asado y del ganado, para entender por qué nos gusta tanto a los argentinos comer carne asada.
Carlos López es un verdadero artista de la parrilla; es el director de la única Escuela Argentina de Parrilleros, por donde pasaron más de 1.000 alumnos de nuestro país y el extranjero, además es el dueño, desde hace 42 años, de la Parrilla Checho, en el barrio de Núñez.
Sobre el inicio de su Escuela, Lopez expresó: “Muchos clientes me preguntaban: – cómo se hace esto y cómo se hace lo otro; dónde compro buena carne; siempre tengo mala suerte con este corte y más. Esto sumado a la moda de la cocina actual hizo que naciera en 2010 la idea de crear la Escuela Argentina de Parrilleros”.
El maestro parrillero reveló a Télam algunos de los secretos del buen asador: “Más que poseer una buena preparación, debe hacer un estudio profundo en el tema temperaturas, para no saturar grasas, no quemar, respetar el tiempo y la forma de los productos“.
Sobre la materia prima, López aconsejó tener “conocimiento absoluto de lo que tenés en la mano para cocinar, su origen, sometimiento, cantidad de jugos, grasas, fibras, y saber comprar un buen producto“.
Luego subrayó que hay que “saber comer para saber cómo se cocina” ya que “con sólo saber prender el fuego y poner un ‘cacho’ de carne a la parrilla, no siempre te da los mejores resultados“, aseguró.
Télam