La sonda espacial Messenger de la Nasa descubrió hielo en la superficie de Mercurio y además material orgánico oculto, según un informe presentado este jueves por el organismo norteamericano.
Messenger es una misión enviada que partió de la Tierra en agosto de 2004 para estudiar la composición química del planeta más cercano al sol. Se trata de la segunda misión, después del Mariner 10 en 1975, en llegar a Mercurio, sobrevolándolo exitosamente en enero de 2008, en octubre de ese año y en septiembre de 2009.
Los instrumentos a bordo del Messenger (cuyas siglas en inglés corresponden a Mercury Surface Space Environment Geochemistry and Raging) fueron probados en varios vuelos previos: uno sobre la Tierra, dos sobre Marte y los tres sobre Mercurio.
La sonda entró en la órbita del planeta el 18 de marzo de 2011 y se prevé que seguirá en funcionamiento hasta marzo de 2013. En un año de operaciones, envió más de 100 mil imágenes.
Las nuevas observaciones del equipo respaldan de forma convincente la hipótesis de larga data de que hay abundante hielo y otros materiales volátiles congelados en los cráteres polares.
Tres líneas independientes de evidencia apoyan esta conclusión: las primeras mediciones de hidrógeno en exceso en el polo norte de Mercurio con un Espectómetro de Neutrones; las primeras mediciones de la reflectancia de los depósitos polares con un sistema infrarrojo; y los primeros modelos detallados de la superficie del polo norte del planeta que utilizan la actual topografía de Mercurio.
Dada su proximidad al Sol, Mercurio parece ser un lugar poco probable para encontrar hielo. Pero la inclinación del eje de rotación de Mercurio es casi cero – a menos de un grado – por lo que hay bolsillos en los polos del planeta que nunca ven la luz del sol. Los científicos sugirieron hace décadas que puede haber hielo de agua y otros materiales orgánicos atrapados en los polos.
La idea recibió un impulso en 1991, cuando el radiotelescopio de Arecibo en Puerto Rico detectó por radar brillantes parches en los polos de Mercurio, manchas que reflejan las ondas de radio en la forma en que uno esperaría si hubiera hielo de agua. Muchos de estos parches corresponden a la ubicación de los grandes cráteres de impacto asignados por la nave espacial Mariner 10 en 1970. Pero debido a que el Mariner observó menos del 50 por ciento del planeta, los científicos carecían de un diagrama completo de los polos para comparar con las imágenes.
Ahora los nuevos datos del Messenger indican con claridad que el hielo de agua es el constituyente principal de los depósitos del polo norte de Mercurio, que el hielo está expuesta en la superficie en la parte más fría de esos depósitos, y que el hielo está enterrado debajo de un material inusualmente oscuro.
Tras estos datos de la sonda, surgen nuevas preguntas: "A qué tipo de reacciones químicas han sido expuestos estos materiales? ¿Hay regiones dentro de Mercurio que puedan contener tanto agua líquida como compuestos orgánicos?.
Sólo la continua exploración responderá a estas y otras cuestiones.