El problemático Galaxy Note7 ha afectado la imagen de Samsung, pero la mayoría de los usuarios no necesariamente planean abandonar la marca por un equipo defectuoso.
DigiTimes reporta que en Taiwán el 90% de los usuarios que habían comprado el Galaxy Note7 no optaron por la devolución del dinero, sino por cambiarlo por Galaxy S7 Edge y un certificado por un valor de US$ 95.
La demanda del Galaxy S7 Edge se ha disparado al nivel que el stock escasea y Samsung ha debido incrementar su producción.
Recordemos que el Galaxy S7 Edge se puso a la venta en marzo y se convirtió en uno de los teléfonos más deseados del mercado, por su pantalla curva, su mejorada cámara, carga inalámbrica y un diseño elegante.
En agosto, el Galaxy Note7 llegó como el nuevo flagship y suponía ser un modelo superador hasta que el inconveniente que hacía que los smartphones se prendan fuego finalizó con la cancelación del modelo.
Si bien para Samsung es un duro golpe en su imagen y le costará millones, el hecho que muchos usuarios decidan permanecer en la marca es una señal positiva, dentro de todas las dificultades.