Javier Tschudy es rosarino y amante de la moda. Por tal motivo, se anotó en la tercera temporada de “Corte y Confección”, el programa emitido por El Trece que conduce Andrea Politti y produce LaFlia, la productora de Marcelo Tinelli. Tras una compleja semana, fue eliminado el viernes pero este lunes regresó al certamen para continuar sorprendiendo con sus diseños.
Como todo reality show, la emoción se exterioriza en cada participante, influyendo en su desempeño. Así sucedió con Javier, ya que tras discusiones con la asesora de moda Matilda Blanco, se vio afectado y sus desafíos comenzaron a mostrar resultados que no beneficiaron al rosarino.
“Todo ese estrés, sumado a imaginar que no iba a volver más, también el hecho de estar varado en Buenos Aires sin poder regresar a mi casa, sumaron una seguidilla de preocupaciones que no pude volcar a un concepto de diseño. Así empecé a ver que mi desempeño iba empeorando en cada desafío, hasta que llegó la eliminación”, recordó Tschudy.
El día a día no es sencillo. Javier tiene a su familia, amigos y pareja en Rosario y el trajín semanal propio del programa conlleva un ritmo arduo. “Trabajamos hasta las 19:30 en la productora, descansamos un rato, cenamos y nos ponemos a trabajar en lo del día siguiente. A veces me acuesto a las seis de la mañana, a veces a las 11 incluso, y ya 13:30 hay que volver a la productora“, enumeró. La inseguridad comenzó a cobrar protagonismo y el diseñador no pudo controlarla.
“Cuando salí del programa me enojé conmigo, porque me di cuenta que abandoné. Ese viernes y posterior fin de semana descansé, pensé. Si bien sabíamos que existía la posibilidad de un repechaje, entendíamos también que por la pandemia del coronavirus era poco probable porque no podíamos estar todos. Sin embargo el domingo nos escribieron de la producción para avisarnos que el lunes iba a haber una segunda oportunidad con los cuatro últimos eliminados: Jésica, Marcelo, Juan y yo“, comentó Tschudy.
NUEVAS ESTRATEGIAS
Así es que, inmiscuyéndose en el reality en su totalidad, el participante comenzó a comprender la importancia de modificar la repercusión de la emoción a la hora de crear. Sobre ello destacó: “Me digo a mí mismo que cualquier emoción que irrumpa tiene que influir sólo en lo que dure el programa, y que no influya cuando me tengo que sentar a dibujar. Como decía antes, no me sale convertir el enojo en un buen diseño. Con otras emociones es distinto, por ejemplo si estoy triste puedo hacer un diseño más dramático, o si estoy feliz hacer algo más alegre, pero no me pasa con el enojo“.
De esta manera, Tschudy se va preparando para las últimas emisiones previas a la gran final. De 18 participantes sólo quedan siete, y él junto a Matías Báez, son los rosarinos que aspiran a la gran victoria. Este lunes, los compañeros emitieron su opinión respecto de quién de los cuatro eliminados debía reingresar y en su mayoría votaron por Javier. “Que digan que ven en mí una evolución, que reconozcan mi esfuerzo y me vean como un participante competitivo para ellos me llena de orgullo y emoción“, mencionó emocionado.
Para continuar en el certamen, destacó la importancia de no repetir algo ya hecho. “Si ya hice una manga exagerada, como me pasó con el desafío de Moria, y al jurado le encanta, seguramente la van a recordar entonces no puedo hacer una manga similar en otro desafío. Hay que reinventarse constantemente porque si bien como diseñador puedo tener un sello, también juega lo que el jurado ve como una ficha diferente. Ellos quieren impacto visual y eso se puede generar de distintas maneras: un cambio de look en la pasarela, volumen, combinaciones, la moldería; pero la astucia nuestra es ver cómo hacer combinar todo eso, aunque no deja de ser una lotería”, sentenció.
ROSARIO, CIUDAD INSPIRADORA
Para Javier, Rosario es una ciudad “que no sabe todavía el potencial que tiene con respecto a la creatividad”. Y no sólo respecto de la moda, sino que el diseñador lo traspoló a todos los rubros. Sobre ello destacó los paisajes, la conexión con la naturaleza, cómo los habitantes viven el aire libre y los parques, la posibilidad de observar el río sin edificios de por medio, entre otras apreciaciones.
A su vez, destacó que si bien cursó dos años de Diseño de Moda en el Instituto Superior de Comunicación Visual, realizó talleres y cursos de manera gratuita gracias a la Municipalidad de Rosario. “Si sos rosarino, te interesa el diseño y no podés abonar la cuota de la facultad, hay una gran cantidad de opciones para empezar a crear“, sostuvo.
Finalmente, mantuvo su sueño de regresar a la ciudad para trabajar. “Si bien existe la oportunidad de que pueda quedarme en Buenos Aires, mi flujo Rosario-Buenos Aires va a existir siempre“, concluyó Javier. Un gran candidato a quedarse con el primer puesto de uno de los programas más vistos de la televisión nacional.