Renault presentó esta semana el nuevo Mégane, la cuarta generación del vehículo, que ya tiene más de 20 años de historia. La flamante gama cuenta con una versión GT, disponible desde el lanzamiento, concebida por Renault Sport.
El nuevo Mégane recoge los genes de diseño de la compañía, a través de los grandes hombros laterales y del frontal que presenta la identidad de marca con el logo en posición vertical. En línea con el Renault Talisman, el nuevo Mégane incorpora una identidad luminosa específica con guías de luces en forma de C que se prolongan en los paragolpes.
En la parte trasera, esta firma luminosa cubre de lado a lado el vehículo, de forma transversal, aumentando la percepción de anchura, y es visible tanto de día como de noche. “En el mercado tan competitivo de las berlinas compactas, era necesario que el nuevo Mégane se pudiera distinguir al primer golpe de vista”, explicaron desde la automotriz.
25 mm más bajo, 47 mm más ancho en el eje delantero y 39 mm en el eje trasero frente al Mégane tercera generación, este coche está bien plantado sobre la ruta. Sus proporciones presentan una silueta deportiva a través de una batalla más larga (+28 mm) y un voladizo trasero más corto. « Líneas precisas y tensas, orientadas hacia delante, dibujan las superficies laterales. Asociadas con flancos esculpidos, estas líneas aportan dinamismo y carácter al Nuevo Mégane, precisa Franck Le Gall, diseñador del exterior.
Los elementos cromados reafirman la altura de cintura de la carrocería y realzan la calandra, los embellecedores laterales y las empuñaduras de las puertas. Las finas nervaduras del capot, asociadas a juntas cromadas y a las hendiduras laterales, refuerzan la personalidad del frontal.