Un River Plate desconocido no solamente no supo sacar ventaja de su condición de visitante sino que cayó derrotado por Gremio de Porto Alegre, último campeón de la Copa Libertadores de América, por el partido de ida de las semifinales.
Inteligente, ordenado, sabiendo muy bien el libreto, y con las mañas de un equipo argentino, así enfrentó el encuentro el conjunto brasilero que casi no le dio chances al millonario de arrimarse con peligro al arco defendido por Grohe.
Renato Portaluppi le ganó la pulseada a Gallardo, le destruyó la zona de armado de juego del equipo argentino, lugar donde se gesta el fútbol de River, con Pity Martinez, Juanfer Quintero y Borre, más un desconectado Nacho Scocco.
A los treinta minutos del complemento el tricolor aprovechó al máximo uno de los puntos más fuerte que tiene, la pelota parada, por eso a través de un corner desde el sector izquierdo de su ataque, Michel cabecea en el primer palo y lo deja sin reacción a Franco Armani para el único gol del partido.
El próximo martes será la revancha y allí los dirigidos por Marcelo Gallardo necesitan si o si salir a buscar una victoria para tener el sueño de alcanzar otra final en este exitoso ciclo del muñeco al frente del primer equipo.