Una pregunta inevitable de la actualidad. ¿El e-mail ya no es la herramienta eficaz para el mundo del trabajo? A 5 décadas de su nacimiento, es innegable que compite con otras herramientas de mensajería instantánea como WhatsApp, o incluso “versiones corporativas” de las redes sociales más populares como “Yammer” o Workplace, de Facebook.
Hay empresas que utilizan como canal principal de comunicación a la red social interna. Esto permite otro tipo de inmediatez y abre nuevas posibilidades a la comunicación, incluyendo streaming de video, calls, chats.
Según el Director de Consultoría de Snoop “el e-mail consiste en la “falsa sensación” de estar notificados, generado por uno de los “grandes males” actuales, cuando el remitente decide “copiar a todos por las dudas”. Esto genera más de un dolor de cabeza y termina generando desinformación y ruido, armando cadenas excesivamente largas que muchas veces no son relevantes para todos los involucrados.
En otros casos, muchos ejecutivos destacan el lugar que paulatinamente fue llenando la aplicación WhatsApp, que ganó terreno.
El uso y abuso del e-mail también genera situaciones donde, al utilizarlo prácticamente para todo tipo de comunicaciones, muchas veces el proceso de trabajo queda en un eterno ida y vuelta de correos sin arribar a la solución
En algunas empresas el email se fue reemplazando por herramientas que se han revelado más eficientes, como el streaming de reuniones.
Iniciativas de este tipo apuntan a un cambio de paradigma que puede impulsar y enriquecer otras formas de interacción, más ligadas a las formas en las que se socializa, se da feedback y se comparte en un contexto donde priman las redes sociales.