[Exclusivo de #IMPULSO] Cómo fue el operativo de seguridad informática del casamiento de Messi

Una empresa de Rosario se ocupó de montar un operativo, único en el país, para evitar que se filtren imágenes y videos durante la ceremonia

El casamiento de Lionel Messi en Rosario fue el evento del año no sólo de la ciudad, sino también en el país, y uno de los datos que sobresalieron estuvo relacionado con la gran cantidad de firmas y personal local que eligió la familia del jugador.

Una de esas empresas fue Intelix, a cargo de la seguridad informativa de la boca.

En diálogo con #IMPULSO, uno de los titulares, Fernando Villares, comentó cómo se inició el proceso: “Cuando surgió el tema del cambio de los wedding planner encontramos navegando en la Internet profunda que se ofrecían 5 Bitcoins (alrededor de 11.500 dólares) a cambio de la lista de invitados. Entonces empezamos un operativo de tal magnitud que es la primera vez que se hace en el ámbito privado en el país”.

La idea fue brindarle privacidad a todo el evento. Aun así, los responsables supieron desde el primer momento que, por protocolo, no podían hacer que los invitados dejaran sus smartphones de lado.

“Había que tomar una contramedida y lo que hicimos fue bloquear las señales en el interior del salón. Tuvimos que pedir permisos especiales y sumar equipamiento para ese tema y luego montamos un búnker de control. Ahí teníamos varias computadoras y bots buscando noticias e imágenes relacionadas”, detalló Villares.

El sector bloqueado incluía toda la zona de convenciones con excepción de ciertos sectores, que no se podían bloquear por razones propias del evento. La mayoría del personal utilizó el sistema de mensajería cifrado Telegram en lugar de WhatsApp, por su seguridad mejorada.

De hecho, las pocas imágenes y videos que se conocen fueron tomadas por invitados que, para poder publicarlas, debieron salir de la fiesta e ir, por ejemplo, a sus habitaciones dentro del complejo.

El procedimiento en sí comenzó cuatro días antes de la boda, con la verificación de cada elemento que ingresaba al salón. El objetivo era que no se filtrara ningún equipo escondido. Para el caso de un imprevisto, había un plan B: “Si se filtraba información de forma descontrolada, teníamos montado un sistema de ataques por denegación de servicio".

Uno de los activos más importantes a proteger eran las imágenes oficiales del fotógrafo. Para eso, se hizo un procedimiento especial que incluyó seguridad física permanente para las cámaras y unacomputadora cifrada en las que se descargaban las imágenes. Ese equipo estaba ubicado en un lugar especial y custodiado con seguridad.

“Se dio una situación muy particular que no esperábamos. Al darse cuenta los invitados que no podían transmitir datos usando sus teléfonos, notamos que todos interactuaban más entre sí, volviendo un poco al pasado donde lo importante era divertirse y las relaciones personales, algo que en la era digital se perdió un poco”, comentó.

El detalle del personal involucrado también asombra. Todo el operativo fue manejado por sólo dos personas: el propio Villares y su socio Fernando Corvalán. ¿El resultado final? Una sola imagen filtrada, la de un empleado que se escabulló detrás de un cortinado y tomó la foto aérea del salón vacío, mientras tenía lugar la ceremonia civil.