Los argentinos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) trabajaron en conjunto con investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED) para comenzar a producir biocombustibles a partir de la utilización de desechos de zanahorias.
Según pudo averiguar IMPULSO, también participaron científicos de la Universidad del Centro Educativo Latinoamericano de Rosario y la idea de utilizar zanahoria como sustrato de la fermentación surgió al circular por la zona en donde la misma es descartada.
Ocurre que el bioetanol es un compuesto químico obtenido a partir de la fermentación de azúcares que puede usarse como combustible. La zanahoria posee entre un 8 % y un 10% de azúcares simples y un 1% de almidón, pero nunca se había utilizado con esta finalidad. El bioetanol se suele producir a partir del maíz o de la caña de azúcar, pero ahora quedó comprobado que este combustible se puede extraer también de diversos sustratos orgánicos.
Cómo se hace
Se procesa la zanahoria en trozos muy pequeños y se somete a una hidrólisis enzimática, con una ruptura de las moléculas de mayor tamaño, formadas por glucosa. Así, el azúcar de los tejidos queda libre para ser consumida por las levaduras.
A continuación tiene lugar la fermentación etílica, donde se utilizan levaduras –similares a las empleadas para producir vino o cerveza– que son capaces de transformar el azúcar presente en el mosto, en etanol y dióxido de carbono. Por último, el etanol es purificado por destilación.
Por último, resta decir que el proyecto está aún en fase piloto, pero los investigadores prevén construir una planta en Santa Fe para desarrollarlo a gran escala.