Cuando una empresa cambia su imagen/logotipo, su aplicación a veces puede llevar un tiempo cuando la misma está relacionada a impresiones físicas. Por ejemplo, un cartel en vía pública, folletería, papelería institucional o la rotulación en vehículos.
Sin embargo, Internet brinda una posibilidad de adaptación casi en tiempo real, debido a que modificar el logo viejo por el nuevo, requiere de un mínimo (ínfimo) cambio de código de programación o aplicación de un archivo de imagen.
A mediados de 2012, Twitter renovó su imagen basada en un diseño más simple y puro, prescindiendo de los textos y, específicamente, de la letra “t” minúscula como así también de ligeros cambios en el pájaro celeste.
El rebranding del ícono no significó una gran modificación visual, pero sí mantiene los principios del diseño que busca mostrar interfaces más limpias al ojo del navegante.
En el manual de estilo de Twitter, se especifica claramente que no se deberá utilizar más la letra "t" minúscula para referirse al servicio de microblogging.
No deja de sorprender que a más de un año y medio (18 meses), empresas de renombre internacional, organismos públicos, ONG y hasta firmas o instituciones vinculadas con Internet aún sigan utilizando el viejo logotipo.
Hasta este martes, el sitio de registro de dominios de Internet de Argentina (NIC.AR), por ejemplo, tiene en su home page la letra “t” minúscula. Lo mismo sucede, por ejemplo, con la web oficial de Canal 13 Argentina y hasta la página de la Presidencia de la Nación.
El desarrollo y mantenimiento de una web, está controlado por diseñadores, programadores y Community Managers (para redes sociales). Llama mucho la atención que a pesar de la masificación de Twitter y de la gran cantidad de actores involucrados, 18 meses más tarde aún no se hayan adaptado a un cambio, que requiere no más de 5 minutos de atención.