Desde el iPhone 3G, Apple optó por un modelo de renovación del diseño de su smartphone cada dos años, y uno intermedio S con algunas mejoras internas y pocas externas.
En 2014, Apple presentó el iPhone 6, en 2015 el iPhone 6S (ambos con sus variantes Plus de mayor tamaño) y todo indicaba que 2016 sería el año del iPhone 7, el cual merecería una renovación en diseño y prestaciones.
Todo indica que el próximo iPhone que conoceremos en septiembre está más cerca de ser un iPhone 6SS que un iPhone 7, y justamente un reporte de Venture Beat afirma que Apple se guardará el nombre iPhone 7 para el modelo 2017.
Esto hace que el ciclo de actualización en diseño se extienda a tres años, aunque la duda queda sobre cuál será exactamente el nombre, probablemente siendo el 6 con una letra o palabra por detrás.
Todo indica que Apple apostará fuerte al modelo 2017 con pantalla OLED, marcos reducidos, y un renovado diseño.
Llama la atención que habiendo caído las ventas del iPhone por primera vez en su historia, Apple reaccione con una actualización menor y estire hasta finales del año próximo una gran apuesta para recapturar el mercado.
Lo que es cada vez más claro es que el nuevo iPhone 2016 no merece llamarse iPhone 7.