"Lo difícil no es llegar, sino mantenerse"
Esa frase puede aplicar perfectamente a Samsung, la fabricante de teléfonos número uno del mundo, que a pesar de mantener su liderazgo a nivel global, ha sentido en 2014 algunos inconvenientes para seguir creciendo.
Si bien la compañía tiene decenas de teléfonos diferentes, una nueva generación del Galaxy S fue una de sus novedades más fuertes para 2014, que se presentó en la primera mitad del año, y si bien ha vendido millones, lo ha hecho en menor cantidad que lo previsto por propia compañía.
Según reporta WSJ, el Galaxy S5 vendió en los primeros tres meses 4 millones menos de unidades que el Galaxy S4 –modelo del año anterior- y esto se traduce en 12 millones para ese periodo (16 millones el año pasado).
Pero Samsung esperaba mucho más, y en relación a las previsiones de la propia compañía, el equipo vendió un 40% menos de unidades, lo que ha preocupado a los inversores.
En relación a esto y a la caída en las ganancias, los rumores indican que varios de los ejecutivos del más alto nivel podrían cambiar de posiciones, como una forma de darle un empuje interno a la compañía.
Si bien no se esperan grandes lanzamientos hasta el Mobile World Congress el año próximo, la línea E podría ser una de las novedades, según códigos que aparecieron en las últimas horas en pruebas en India.
Samsung ha recibido una fuerte competencia, no solo de su mayor rival –Apple– sino también de nuevos jugadores de origen chino como Xiaomi que vienen ganando terreno rápidamente, lo que hará que la empresa deba moverse rápidamente para tener 2015 exitoso y mantenerse en la cima.