El final de la * serie 24 * dejó todo listo para una película. Spoilers

Tal como se anticipaba, el personaje de Jack Bauer no murió, pero fue obligado a dejar el país. Detalles del final de la octava y última temporada de uno de los programas más exitosos de la televisión. ATENCION: Contiene spoilers

Después de ocho temporadas y más de 190 horas de televisión, culminó este lunes uno de los programas más exitosos de la pantalla chica: "24".

Protagonizado por Kiefer Sutherland en el papel del agente Jack Bauer, el show se convirtió durante sus primeros años en objeto de adoración por los fans, e incluso por intelectuales como Mario Vargas Llosa, quien se atrevió a decir que su "formato está tan bien concebido, los personajes tan bien dibujados en sus estereotipos y los altibajos de la acción tan bien graduados para mantener la expectativa y la ansiedad, con toques de sentimentalismo y de humor que equilibran las escenas de violencia, a veces casi intolerable, que la historia, con todas sus exageraciones e inverosimilitudes, fluye con naturalidad y mantiene capturada la atención del espectador como las mejores películas policiales".

El final de esta octava temporada, que no fue la mejor ni en audiencia ni en críticas positivas, lo muestra a Jack Bauer debiendo dejar su país, para evitar ser atrapado por los rusos, lo que allana el camino para la anunciada película que llegará a los cines del mundo -se presume- durante 2011. Del éxito de esa película dependerá si habrá secuelas que conducirán a una suerte de nuevo James Bond.

Además mostró que no sólo Jack Bauer era importante para la serie, si no como lo decían cientos de encuestas en el mundo, también el personaje de Chloe O´Brian. En varias ocasiones, los guionistas pensaron en que ella muriera en alguna de las temporadas. Sin embargo, la reacción de los fans era muy fuerte. Y O´Brian, fue quien más permanencia tuvo en la serie, además del propio Jack.

Volviendo a lo escrito por Vargas Llosa para el diario El País de España en el año 2006, "24 nos atrapa en sus redes por lo bien hecha que está, la excelencia de sus guiones y montajes y la impecable actuación de sus actores y sus técnicos, pero todo ello no hubiera servido de gran cosa si esta ficción no rezumara por todos sus poros unos de los terrores contemporáneos que, como el pánico a la peste negra en la Edad Media o a la tuberculosis en el siglo XIX, se ha apoderado de los espíritus occidentales desde el 11-S: la bomba que hará volar en pedazos el avión, el subterráneo o el tren en que viajamos, o la operación que infectará de microbios homicidas el agua que bebemos o el aire que respiramos e interrumpirá nuestro sueño tranquilo o nuestro trabajo en la oficina con aquella cegadora explosión que nos convertirá en polvo radiactivo. En esas condiciones, consuela fantasear que allá, en la sombra, insomnes, incansables, feroces, Jack Bauer y sus compañeros, esos terribles justicieros, a la manera del Amadís o de D’Artagnan, se llenan de sangre y de horror para salvarnos y permitirnos vivir con la conciencia tranquila".