Desde 2011, y en el marco de la campaña “Menos Sal Más Vida”, el consumo diario de sal entre los argentinos descendió dos gramos, una política pública que según estimaciones oficiales permitió evitar más de 4 mil decesos al año por infartos, accidentes cerebro vasculares (ACV) y enfermedades renales, así como unos 40 mil eventos de este tipo de enfermedades discapacitantes.
El dato fue divulgado este miércoles en el ministerio de Salud de la Nación, durante un acto en el cual su titular, Daniel Gollan, firmó con directivos de las cadenas de supermercados Carrefour, Jumbo, La Anónima y Libertad, la adhesión de esas firmas a un convenio marco que las compromete a reducir en un 25% el contenido de sodio en la elaboración de panes artesanales.
“Esto tiene un impacto importantísimo para la salud como un derecho y un compromiso con el buen vivir y con la comunidad cuidando de su salud: por cada gramo de sal que se reduce en el consumo se evita cada año el fallecimiento de 2 mil personas por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares y también 20 mil eventos de esas enfermedades que dejan serias secuelas de por vida”, apuntó Gollan.
“Vamos a seguir poniendo todo el esfuerzo en avanzar en la reducción de las tasas de mortalidad por el camino de la prevención de enfermedades e instamos fuertemente a otros actores de la sociedad a que nos acompañen con este tipo de medidas”, puntualizó el ministro en alusión a la articulación de políticas con otros organismos públicos, las empresas y asociaciones civiles.
El descenso de dos gramos en el consumo diario de sal responde a la articulación de diferentes estrategias: concientización, regulación y reducción del contenido de sodio en los alimentos procesados por la industria. “Estamos lejos de la meta de consumo diario de 5 gramos por persona recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero hemos logrado avances muy significativos”, dijeron desde el Gobierno.
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), entre 2009 y 2013 se redujo en un 31,6% la cantidad de personas que “siempre o casi siempre” agrega sal a las comidas luego de su cocción o al sentarse a la mesa. Asimismo, se registró una caída de entre el 6 y el 9% anual en las ventas de sal de mesa, mientras que se incrementan las de sales sin sodio o con bajo contenido.