Según los últimos informes estimativos de los rindes, el ciclo 2013/2014 de la producción agrícola de Argentina será un 4 por ciento mayor que su antecesora, y esa diferencia impactaría positivamente en la construcción.
La campaña actual alcanzaría los 104 millones de toneladas de granos, contra los 99,8 M del ciclo 2012/2013. Esa suba le será vital al sector inmobiliario en ciudades como Rosario, que representa el núcleo urbano más importante del mayor polo sojero del país.
El otro dato alentador es el contexto internacional para las cosechas. En este sentido, a nivel precios y demanda mundial, el país se ubica en una posición favorable para la exportación de granos.
El cultivo estrella volvió a ser la soja durante esta campaña. El argumento principal radica en que es más barata para la siembra que el maíz y el trigo y requiere de menos fertilizantes. Por otro lado, la falta de controles sobre esta oleaginosa para la exportación es otro dato central para los productores. Los cálculos prevén que se cosecharán 55 millones de toneladas de soja y que el área destinada a la siembra aumentó el 6 por ciento con respecto a la anterior campaña.
De concretarse la cosecha con esos números, el sector más beneficiado será el de la construcción y Rosario aparece como una de las ciudades más favorecidas en ese aspecto. Es que la mayor cantidad de productores se concentra en una región conformada unos 200 kilómetros a la redonda de Rosario y prefieren el ahorro en ladrillos, antes que ninguna otra forma de atesoramiento.
Así, cobrará impulso el sector de la construcción, que representa en el país una parte muy significativa de las Pymes, que son el motor de la economía y la producción nacional. La industria de la construcción está integrada por unas 20 mil empresas en todo el país y generan alrededor de 400 mil puestos de trabajo.