Recordar la presentación del Apple Watch y su ambición de competir con las marcas de relojes de lujo al venderlo como una joya, nos hace dar cuenta que no era la estrategia correcta.
A decir verdad, ninguna marca sabe aún cual es la estrategia para vender un smartwatch, ya que el mercado no le ha levantado el pulgar a ninguna marca, inclusive a Apple, que -dentro del segmento- es la que mejor le ha ido, porque “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”.
Pero la ambición de comercializar el Apple Watch como lujo, lanzar modelos de oro y abrir tiendas popup dentro de las tiendas de lujo más reconocidas del mundo ha quedado en el camino.
Ya lejos quedó el Apple Watch de oro que no se fabrica más, y ahora la novedad es que acaba de cerrar el popup store que Apple tenía en Galeries Lafayette, una de las tiendas más emblemáticas de París en donde se pueden encontrar todas las marcas de primera línea.
La decisión es clara, el mercado no vio al Apple Watch como un producto de lujo y no tenía sentido tener una tienda allí, sumado al cierre de otro similar en Selfridges de Londres.
El foco ahora está en producto más deportivo -el acuerdo con Nike da como resultado probablemente al mejor Apple Watch- y la idea es ver como evoluciona el mercado de los wearables.
El lujo, queda en las marcas que supieron construir su imperio en ese segmento.