Miles de estadounidenses desafiaron este lunes el toque de queda y las amenazas del presidente Donald Trump y colmaron las calles de varias ciudades para protestar por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, en una noche de furia que dejó miles de detenidos.
En Dallas, situada en el estado de Texas, la policía recurrió al uso de gases lacrimógenos para sofocar las protestas cuando los manifestantes llegaban al puente Margaret Hunt Hill, donde se registraron enfrentamientos. Además, varias de las personas que protestaban pacíficamente fueron arrestadas, según consignó la cadena de noticias CNN.
En esa ciudad, el toque de queda entró en vigencia a partir de las 19, pero sólo rige en algunas partes de la ciudad, por lo que los manifestantes marcharon bordeando esas zonas.
Por otro lado, en Washington los manifestantes se movilizaron por las calles violando el toque de queda impuesto mientras al menos un helicóptero militar sobrevolaba la ciudad en un intento por dispersar a las multitudes.
Además, el pico de tensión se vivió en las afueras de la Casa Blanca, donde la policía usó gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar una multitud, algo que le permitió a Trump visitar la iglesia de Saint John, para lo que debió cruzar el parque Lafayette.
En tanto, también hubo protestas y disturbios en Filadelfia, donde cientos de manifestantes tomaron las calles en el corazón de la ciudad, y en Atlanta, donde la policía disparó gases lacrimógenos contra los manifestantes. En ese sentido, la policía de esta última ciudad, indicó que arrestó a un total de 52 personas durante las protestas del lunes.
A su vez, en Nueva York las manifestaciones comenzaron de manera pacíficas pero pocas horas después mutaron y decenas de personas rompieron vidrieras y las puertas de varias tiendas cerca del Rockefeller Center, antes de saquearlas.
Télam