Europa intenta por estos días articular un mega plan contra la desocupación, un fondo de apoyo sanitario con lo que queda del presupuesto común, y desvía todos los fondos estructurales ya asignados a los países por la emergencia del coronavirus.
“Nuestro Plan Marshall”, lo definió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tomando definiciones del premier español Pedro Sánchez. Sumado a las intervenciones nacionales, hasta ahora vale 2.770 billones euros.
Es “la más amplia respuesta financiera a una crisis europea nunca antes dada en la historia“, afirmó la funcionaria.
Pero el Comisionado para la Asuntos económicos, Paolo Gentiloni, sostiene que todo eso no es suficiente, aunque se mostró satisfecho al menos por haber demostrado que bonos con garantías comunes, vinculados a un proyecto, son posibles, dado que el plan contra la desocupación será creado con una suerte de eurobonos.
Las últimas reuniones fueron dedicadas íntegramente a Italia y a los países que sufren más por la epidemia. Se abrió con una carta al diario La República con la que Von der Leyen pidió disculpas a los italianos por el retraso en las ayudas, y prosigue con una serie de anuncios de medidas que podrán beneficiar casi de inmediato a los más afectados.
La medida más importante es el fondo anti-desocupación Sure (como se lo conoce), que podrá movilizar hasta 100.000 millones de euros para conceder a préstamo a los gobiernos que necesitan refinanciar sus cajas de subsidios.
El instrumento, administrado por la Comisión UE, parte con una base de 25.000 millones de garantías pagadas por los Estados miembros sobre una base voluntaria, e irá a financiarse sobre el mercado. Para el Comisario Gentiloni “es un primer ejemplo, muy importante, por el hecho de que es posible tomar acciones comunes (un mecanismo ya existente por años, aunque de forma mínima) para financiar otras urgencias”.
Este martes el Eurogrupo deberá dar luz verde a Sure, junto al resto del paquete que prevé también un Fondo para los indigentes, ayudas a los pescadores y agricultores, un plan para desviar hacia la emergencia todas las ayudas de las políticas de cohesión y un mini-fondo, de apoyo a los sistemas sanitarios de 3.000 millones.
Pero no es aún suficiente para asegurar la economía europea y asegurar el reinicio una vez que la crisis haya terminado. El premier italiano, Giuseppe Conte, en una entrevista con el canal español La Sexta, insiste sobre la necesidad de un coronabond y de un amplio Plan de Recuperación y Reinversión Europea.
Mientras que el Eurogrupo continúa su trabajo sobre las propuesta que terminarán sobre la mesa de los ministros este 7 de abril. Se apunta a dirigirlo a los gobiernos del sur. Para Francia puede ser una de las armas, pero ciertamente no es la única, también porque sus 410.000 millones no son suficientes para los 19 países del euro.
Además, los préstamos del mes serán reembolsados, lo que significa generar más deudas en el mediano plazo. Por lo tanto se necesita agregar un nuevo fondo.
Francia propone un fondo temporal que es similar al esquema anti-desocupación de la Comisión: también esto sería administrado por Bruselas, nacería con garantías comunes, emitiría bonos para financiar la reanudación post-crisis. La diferencia es que los préstamos no serían restituidos, pero estarían cubiertos por una nueva tasa europea y por los recursos del presupuesto de la Unión Europea (UE).
En esencia, los estímulos serían nacionales pero las garantías y la deuda comunes.
El fondo que propone Holanda tiene una filosofía diferente: sería alimentado por los contribuyentes de los estados miembros, en efectivo, en proporción a cada uno de los ingresos brutos nacionales. No sería entonces muy amplio, si Holanda misma se muestra lista para intervenir con mil millones de euros. No daría préstamos sino subsidios no reembolsables, pero solo para ayudar a la emergencia sanitaria.
Fuente: ANSA