Un grupo de investigadores rosarinos desarrolló un nuevo método que permite purificar el biodiesel y que podría ser clave en el corto plazo para abastecer al mercado y reducir la emisión de gases tóxicos.
El avance consiste en la elaboración de una enzima que elimina un precipitado presente en el biocombustible y que afecta a los motores de los vehículos. Con esta enzima, se logra un mejor rendimiento de los motores y se prolonga su vida útil.
El sistema fue logrado por investigadores del Instituto de Procesos Biotecnológicos y Químicos (Iprobyq) dependiente de Conicet Rosario y se trata del primero que utiliza enzimas para purificar el biocombustible, ya que todos los conocidos hasta el momento eran procedimientos químicos.
La enzima trabaja en fase acuosa entre el biodiesel y el agua. Cuando el combustible se limpia se separa del agua y se seca para eliminar por completo toda la humedad, mientras que por otra parte se rescata la enzima para volver a ser utilizada en el próximo proceso de producción.
El dato sobresaliente de la investigación es que lograron montar una planta piloto que elabore e incorpore la enzima y que fue pensada para ser replicada a escala industrial. En ese caso, podría ser un paso clave hacia la incorporación del biocombustible como una alternativa válida y funcional para impulsar los motores de los vehículos.
La incorporación paulatina de biocombustibles es clave en el corto plazo para reducir las emisiones de gases tóxicos producidos por la quema de combustible tradicional y si se logra avanzar con este desarrollo e implementarlo a escala industrial, Rosario estaría muy cerca de ser la primera ciudad del país en asumir el compromiso de reducir las emisiones tóxicas.