¿Cuáles serán las nuevas funciones del * BCRA * tras la reforma de su Carta Orgánica?

Entrevista a la presidente de la entidad, Mercedes Marcó del Pont

La presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, habló con el portal prensa.argentina.ar sobre las nuevas tareas y funciones de la institución, tras la reforma de su Carta Orgánica, aprobada por ley del Congreso Nacional.

A continuación un resumen de la entrevista:

¿Qué va a cambiar con la nueva Carta Orgánica del Banco Central?
Es importante valorar el paso institucional que se ha dado. Es lo que planteó la presidente Cristina Fernández ante la Asamblea Legislativa, en el sentido de que el Banco Central ya venía haciendo una política claramente distinta al haber recuperado soberanía monetaria y cambiaria cuando cambió el régimen a partir de la implosión de la Convertibilidad. Pero en la letra de nuestra Carta Orgánica aparecía la impronta del viejo régimen. Tener un nuevo mandato que responde a este nuevo programa y paradigma cambia mucho desde el punto de vista de la fortaleza institucional, del simbólico y también de la discusión conceptual.

¿Cuáles son los primeros pasos?
Ahora vamos a empezar a tener buenos diagnósticos sobre nuestras nuevas atribuciones y los nuevos campos a los que vamos a llegar con la regulación. Es fundamental crear sistemas informativos, contar con muy buena información para saber qué es lo que está pasando, cómo operan estas nuevas áreas en las que vamos a tener que actuar. Tendremos una etapa de diagnóstico y trabajo técnico importante. No es que de la noche a la mañana vamos a salir con medidas mágicas y todo se va a modificar. Esta nueva Carta nos devuelve instrumentos que se habían perdido.

¿Cómo impactará esta reforma en el estímulo del crédito productivo?
No quiero anticipar ningún tipo de medida porque necesitamos tener antes un buen diagnóstico y un buen nivel de información. Pensemos que en la medida en que el Central no tenía mandato que tuviera que ver con el crédito, la información que tenemos al respecto es todavía insuficiente. De manera coherente con nuestro mandato, en esta reconciliación que hacemos de lo monetario con la estabilidad y con lo productivo, la prioridad es el crédito para la inversión, porque es una de las cuestiones en las que la Argentina todavía está con una insuficiente cobertura, con créditos de inversión de más largo plazo a tasas razonables con el retorno de estos proyectos de inversión. Este tipo de crédito está muy concentrado en unos pocos bancos públicos especialmente en el Banco Nación.

Esto implica que vayamos encontrando los instrumentos más adecuados para ir resolviendo los temas que surjan de nuestro diagnóstico y de la interacción con el resto del gobierno nacional, fundamentalmente los ministerios de Economía e Industria. Esto es importante porque se plantea dentro del nuevo mandato del Banco Central. Esta es una Carta Orgánica bien equilibrada, porque si bien se mantiene la independencia del Banco Central para definir sus políticas específicas y los instrumentos, en el artículo 3 se dice del mandato que sus acciones se deben enmarcar en el contexto de las políticas diseñadas por el sector público nacional.

¿Ya tiene un anticipo de cómo será el cálculo de reservas?
No. Estamos trabajando con mucho rigor, incorporando todos los elementos, no sólo cuantitativos sino también cualitativos. Hay muchos estudios técnicos hechos acá que se nutren de trabajos de organismos internacionales y del exterior que establecen distintas fórmulas. Creemos que hay que adecuar esas fórmulas a un contexto más amplio, donde se siga de cerca la dinámica de las cuentas externas de la Argentina y lo que ocurre en la economía internacional, con países que hoy son determinantes para establecer el precio de las commodities o en el caso de Brasil, cuya evolución tiene un peso particular para nosotros.

Implica analizar la evolución del tipo de cambio multilateral y las expectativas respecto de su evolución. Nuestro trabajo debe darnos un fundamento técnico respecto de las variables fundamentales, como el saldo comercial, la cuenta corriente, la deuda, las necesidades por importaciones, o las decisiones de toma de deuda por parte del sector privado. Estamos planteando una fundamentación que nos garantice tener una foto de las reservas en un momento, pero también una película en función de las tendencias que se avizoran, tanto internas como internacionales.

¿Hay fecha para que el cálculo esté listo?
Esperamos que esté listo en las próximas semanas. Cuando lo tengamos definido expondremos ante el Congreso de la Nación cuál es ese nivel óptimo de reservas que surge de esta nueva definición absolutamente consistente con una nueva política económica que deja atrás definitivamente la lógica de la ficción de lo que era el uno por uno y esta idea de que las reservas debían cubrir a la base monetaria, una relación que ya no sobrevive en ningún país en el mundo.

Una de las potestades del Banco Central será financiar al Tesoro, por única vez con hasta el 10% de la recaudación. Algunos critican esa disposición porque dicen que como este será un año complicado, el Estado tendrá mayores necesidades de financiamiento. ¿Ustedes mantienen la proyección de crecimiento para este año?
Sí, superior al 5% para este año. Estas críticas no tienen fundamento alguno, tienen un condimento ideológico como en aquellos que es malo que los bancos centrales financien al sector público porque lo que promueven es el endeudamiento con el sector privado. No es neutral esta posición porque lo que subyace es, o bien el sector público tiene que hacer ajustes o bien sale a tomar deuda en el exterior. Esto se advierte durante el auge del neoliberalismo, con bancos centrales cuyo objetivo único era preservar la moneda y cuya consecuencia fue favorecer el proceso de intermediación financiera y de endeudamiento, como claramente sufrió nuestro país y cuya situación paradigmática fue el régimen de la Convertibilidad.

También subyace una explicación de la inflación, que tiene en cuenta únicamente a las variables monetarias plantea una relación lineal entre el aumento de la cantidad de dinero y la suba de los precios, cosa que ya nadie sostiene seriamente a nivel teórico o académico, ni siquiera en los sectores más conservadores u ortodoxos. Para los que tenemos una visión distinta del problema de la inflación, en países en desarrollo como el nuestro hay que estudiarlo más en las características y el funcionamiento de la oferta y no tanto de la demanda, no sólo en términos de capacidad productiva, de productividad de la inversión, sino también en lo que pasa con la puja distributiva y la tasa de ganancia. Cada punto de vista plantea distintos ganadores y perdedores.

El que dice que los estados se tienen que separar y aislar de las políticas de las regulaciones, claramente están favoreciendo a los sectores más concentrados, a la valorización financiera y el endeudamiento. También aquellos que sostienen que el proceso de inflación es de demanda y, por lo tanto, la política monetaria tiene que restringirla, están planteando que hay que achicar el crecimiento económico, bajar el salario y la inversión pública. Estas políticas llevaron al país a donde lo llevaron. Nosotros estamos planteando una visión alternativa donde la cuestión del crédito es un elemento importante para discutir la cuestión de la estabilidad, el crédito dirigido a la inversión, que amplíe la capacidad productiva, que mejore la productividad de la economía, que permita la innovación tecnológica.