La magia volvió. Una vez más, J.J. Abrams es el responsable de renovar una franquicia. En 2009, luego de varios fracasos consecutivos en la saga de “Star Trek” (tanto en el cine como en la televisión), el director se puso sobre sus espaldas recuperar el espíritu de “Viaje a las Estrellas”, “aggiornándolo” a una estética que se mantendrá vigente por décadas.
Ahora, luego de las precuelas de “La Guerra de las Galaxias” (los episodios 1, 2 y 3), que es mejor dejar en el olvido como si nunca hubieran sucedido, J.J. trae su refinamiento y pasión por la ciencia ficción y el cine para traernos la primera entrega de una nueva trilogía de “Star Wars”: “El Despertar de la Fuerza”.
La película recupera lo mejor de las tres cintas originales, su esencia y look + feel, con los toques tradicionales del director, que incluyen sus lens flares (muy controlados en este ocasión).
La intención de esta crítica no es brindar detalles de la trama, porque para los fanáticos y seguidores, es bueno llegar a la sala con la menor cantidad de conocimiento posible sobre la historia.
Lo mejor de Episodio 7:
BB-8:El nuevo robot de la franquicia es posiblemente uno de los mayores personajes (no humanos) de ficción jamás creados en los últimos años. A pesar de su forma esférica, logra transmitir emociones al mismo nivel de Wall-E.
J.J. Abrams:“El Despertar de la Fuerza” posiblemente nunca habría sucedido sin el director. Es claramente uno de los pocos nombres/hombres detrás de cámara con la visión necesaria para contar una historia de este tipo a este nivel.
La nostalgia: Con nuevos protagonistas, y nuevas historias, la película nos trae de vuelta a los personajes de R2-D2, C-3PO, Han Solo, la (ahora) general Leia y Luke Skywalker.