Capitán Phillips está basada en una historia real que tuvo lugar en 2009, cuando un grupo de piratas somalíes secuestraron el barco de carga MV Maersk Alabama. Fue la primera vez en doscientos años que un buque con bandera norteamericana fue interceptado de esta forma.
Uno de los grandes logros del film, es que aún conociendo la historia (y su final), la película nos mantiene expectantes y atrapados en sus (quizás algo exageradas) dos horas y cuarto de duración.
El inglés Paul Greengrass tiene una manera especial de filmar, en la que privilegia las cámaras en mano para dar una sensación de realismo, recreando cada situación de forma detallada, casi como si fuera un documental, combinando elementos de acción y suspenso. Esos recursos, que tanto resultados le dieron, los usó, por ejemplo, en “Bloody Sunday” (en 2002) y en las dos películas de la saga Bourne que dirigió.
Tom Hanks, en el papel del capitán Richard Phillips, tuvo una gran responsabilidad, ya que más del 95% de las escenas lo tienen en escena. Son contados los momentos en los que no aparece en pantalla. Y en todo momento, su personaje resulta convincente y traspasa a los espectadores la angustia, el miedo y la tensión que tuvo que enfrentar.
Otro gran trabajo fue el del joven actor Barkhad Abdi, quien personificó a Muse, el líder de la banda de secuestradores que con su débil aspecto físico compuso un fuerte papel.
Filmada en Malta, Marruecos y Estados Unidos, la cinta es un buena opción para quienes buscan una historia basada en hechos reales, con una gran dosis de suspenso.
por Norberto Sica, director editorial de IMPULSONEGOCIOS.COM (Seguir en Twitter).