Crecen las proyecciones para la * cosecha de maíz * en Argentina y se aguarda un récord histórico

La cifra llegaría a 21,7 millones de toneladas con un rendimiento promedio nacional que se ubica en más de 8 mil kilos por hectárea. Además, la diputada nacional, Celia Arena, pidió que se eliminen las retenciones al cultivo

Las estimaciones referentes a la producción de maíz en Argentina se encuentran en un rendimiento de 8.740 kilos por hectárea y potencian los rindes establecidos a 21,7 millones de toneladas para este 2010.

En la actualidad, los productores nacionales ya cosecharon casi 18 millones de toneladas en las zonas establecidas por el este de Córdoba, sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y Entre Ríos.

Según datos a los que accedió IMPULSO, pertenecientes a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el 80,4 por ciento del área apta para grano comercial de maíz fue cosechada con un volumen de 17,75 millones de toneladas; aguardando una recolección de 21.7 millones de toneladas.

Todo indica una proyección nacional que será récord en Argentina y se ubicará en los 8.590 kilos por hectárea.

Por otra parte, con respecto al sector agropecuario, la diputada nacional, Celia Arena, vicepresidenta del Bloque Federal en la cámara baja, solicitó mediante un proyecto de ley fijar en un cero por ciento la alícuota del derecho de exportación aplicable a las distintas variedades de trigo, maíz, sorgo y girasol, comprendidas en las posiciones arancelarias de la Nomenclatura Común del MERCOSUR.

En contacto con este medio, la legisladora nacional explicó que el proyecto será tratado en comisiones y cuenta con el apoyo de los diputados de Santa Fe Federal Daniel Germano, Carlos Carranza, Jorge Obeid, Juan Carlos Forconi y Walter Agosto.

Por último, Arena explicó: “Queremos otorgar mayor certidumbre en un escenario internacional que se caracteriza por su volatilidad, generando gran incógnita y desaliento entre los productores agropecuarios. Debemos encontrar un equilibrio entre los legítimos intereses fiscales y redistributivos del Gobierno y los también legítimos intereses de los productores agropecuarios que, en algunos casos, siguen viendo como su rentabilidad se reduce a niveles insignificantes”.