La necesidad de incorporar la aislación térmica en la construcción

Si bien su uso es obligatorio en Argentina a partir de las leyes existentes, el país todavía tiene deudas en materia ambiental.

El creciente uso de la aislación térmica eficiente en las construcciones es muy ventajoso para el medio ambiente, debido a que reduce notablemente el uso de energía, es sencilla de aplicar y económica ya que si bien el costo para una vivienda varía en función de la tecnología utilizada, la tipología y características del inmueble, en general ronda un 1,5% para una unidad nueva.

Pese a estas positivas características, Argentina es uno de los países con menos edificaciones con aislación térmica eficiente, lo que lo convierte en un país con una grave deficiencia energética.

Se estima que si en la Argentina predominaran edificaciones con aislamiento térmico eficiente, el país lograría un ahorro del 70% en un año en energía usada sólo para climatización.

CULTURA CONSTRUCTIVA

En gran parte, la demora del país en esta materia puede asociarse a la cultura constructiva y al gran desconocimiento sobre los beneficios de estos materiales en todos los ámbitos; desde el Estado en sus diferentes niveles, las empresas y la sociedad.

Confían que a medida que las nuevas generaciones tengan la opción de comprar un departamento o una casa, las construcciones con aislación térmica eficiente prevalecerán, sobre las que no lo tienen, por el positivo impacto que generan en el medio ambiente.

PARA ALQUILAR, NO SOLO PREGUNTAR POR EL VALOR DE LAS EXPENSAS

Además de legal, el cambio también empieza a ser generado por la demanda de los más jóvenes; cuando buscan alquilar una casa o departamento, no sólo preguntan por las expensas, sino cuánto gasta de luz y de gas.

Desde la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima) se reconoce que uno de los temas importantes en los que la Secretaría de Energía y Minería avanza es el etiquetado de eficiencia energética en inmuebles destinados a vivienda.

Esa etiqueta permitirá determinar un “índice de prestación energética” (IPE) para clasificar la eficiencia con su unidad de medida kWh/m2 al año, convirtiéndose en una herramienta más de decisión para el usuario a la hora de comprar, vender o alquilar.