Adrián Abonizio no es sólo parte de La Trova Rosarina. El cantautor y guitarrista cuenta con una faceta periodística que se entremezcla entre los versos de las poesías y las creaciones escritas. Se define como “escribidor” y un curioso nato, lo que lo lleva a interrogarse cuestiones que lo ubican finalmente en la coordinación de algún taller para responder sus propios interrogantes. Además, por supuesto, generar la curiosidad en quienes asisten a los mismos. Actualmente se encuentra dictando el Taller de Escritura Creativa, una propuesta desarrollada por el Club Atlético Rosario Central, del cual también es hincha.
“El hecho de dar talleres aparece como una curiosidad, ver qué siente la gente, qué hay dentro de la cabeza de la gente. Como no puedo parar a todos en la calle y preguntarles, se me ocurrió hacer un taller”, sostuvo con picardía el autor de éxitos como “Mirta, de regreso“. Astuto y gracioso en cada una de sus respuestas, Abonizio comentó que su faceta docente surgió en un taller experimental en Buenos Aires, donde desarrolló un sistema que actualmente tiene “más aceitado”, en donde en cada clase se encuentra con nuevas ideas provenientes de sus alumnos. “Ya llevo más de 15 años haciéndolo, hay gente que escribe muy bien, incluso mejor que uno“, declaró.
La escritura en su vida apareció como una herramienta de comunicación y transmisión. “Era la única forma de expresarme ante un mundo que me parecía adverso. Era muy tímido para transmitir mis emociones verbalmente, entonces escribir me resultaba más fácil“, reconoció el artista. Si bien todo comenzó como una serie de chistes, ya que “componía canciones en burla para compañeros o compañeras”, se dio cuenta que se hallaba en “las composiciones”. Ante ello, destacó: “Me resultó un arma efectiva para salir del silencio que tenía“.
Escribir ya es parte de su esencia, una forma natural de expresión que incluso ocupa el primer puesto por encima del diálogo y la oralidad. “Hablar te distrae mucho, los sentimientos se esconden, se tergiversan, se puede mentir fácilmente; en cambio, en un escrito, lo que dice es lo que está ahí“, sostuvo Abonizio. Y agregó: “Se me hace más fácil para describir el mundo, no sólo eso sino sintetizarlo, que es un poco la búsqueda de todos; sintetizar las ideas, no achicarlas sino sintetizarlas”.
Así fue que se adentró en los textos, guiones televisivos, guiones de radionovelas, y demás libros cuyos autores inspiraron al artista, visualizándose en un camino similar. En su vida exploró su faceta deportiva, en donde participó como futbolista en planteles de algunos clubes, pero “el ambiente de los adultos” lo alejó de aquella proyección profesional. Por tal motivo, se dijo a sí mismo que probaría con dibujar o escribir. “Empecé pintando mucho tiempo, vinculado con lo artístico trataba de hacer algo con eso y tomé algunos cursos”, recordó.
Luego vino la música, el tocar, cantar, publicar aquello que componía. “Ahí vi que eso me gustaba más, me era más fácil de hacer, y a medida que fui haciéndome conocido como escribidor, porque no me gusta la palabra escritor, me dediqué a eso“, reconoció. Así comenzaron las colaboraciones en diarios, revistas digitales, y su rol transmitiendo a quienes decidan inmiscuirse en el mundo de las letras.
Actualmente, el Taller de Escritura Creativa se dicta los miércoles y ya lleva su tercera clase. “Hacerlo en Central me pareció importante porque, además de ser hincha del club, la actividad que vienen desarrollando es muy interesante. En los clubes que yo iba cuando era chico no había bibliotecas; sí un billar, canchitas de pelotas y metegoles, pero libros no”, destacó. Por tal motivo, la propuesta de generar lazos con socios y no socios desde ese lugar, le pareció enriquecedor. En cuanto a ello, manifestó: “Se pueden disfrutar instalaciones muy amables donde uno puede aprender tango, folclore, y este tipo de talleres. Que sea como un club de barrio pero con una amplitud artística más grande“.
Ya adentrado en el curso que asiste, Abonizio indicó: “Hay chicas y chicos, lo que implica que se entremezclen ambas psiquis, femenina y masculina, y es sumamente enriquecedor. Además, de a poco se va disipando la idea de que se va a escribir en torno a un partido; me encuentro con gente que no solamente entiende que eso es una parte de la escritura, sino que empieza a dejarla de lado. Hablamos mucho de fútbol, pero ahora ya en otra etapa se animan a hacer otras cosas y empiezan a escribir libremente de otras temáticas, eso es lo que me inspira”.
Para concluir, el artista destacó que actualmente, además de brindar este tipo de talleres, se encuentra grabando “dos o tres discos a la vez” y finalizando un compendio de trece libros de poemas que “saldrán todos juntos”. Además, culminó un libro de relatos y aspira a realizar una novela. Por otra parte, continuará brindando shows y en breve presentarán el libro de La Trova Rosarina.