No podemos decir que las tablets son un fracaso, pero sí que no alcanzaron las expectativas previstas por las compañías y los analistas, luego de un comienzo prometedor disparado con la llegada de la primera generación del iPad.
En 2011 los analistas predecían un crecimiento imparable de las tablets, alentados por la buena repercusión del iPad y un avance notable en el primer año, sumado a la llegada de opciones por el lado de Android en diferentes tamaños.
Sin embargo, las proyecciones de IDC en ese momento para 2015 hablaban de un total de 300 millones de tablets vendidas al año, de las cuales la mitad (150 millones) serían iPad.
La realidad desmintió a los analistas, y quien mas lejos quedó de la realidad fue el iPad, que de los 150 millones proyectados, vendió solo 50 millones, mientras que los demás no crecieron, y el total no alcanzó a 200 millones.
Mientras antes se anunciaban tablets con mucha frecuencia, en lo que va del año pocas novedades han llegado con Android, Apple lanzó el iPad Pro de 9.7 para intentar revitalizar el merado, y Samsung lanzó una con Windows 10 para enfrentar a Surface.
La realidad es que la promesa de la tablet como el futuro de la computación se desvaneció y se quedó como un producto intermedio, a excepción de las 2 en 1 con Windows que son más laptop que tablet en muchos aspectos.
El futuro es amesetado para las tablets, no se prevén cambios grandes en el mercado al menos en los próximos dos años, aunque viendo que las predicciones anteriores no fueron muy certeras, el tiempo podría sorprendernos.